y su proverbial sandez

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Max Papis: “En la F1 puedes comprar los resultados”

La Palma.- Como aficionado desde hace muchos años de la F1, les recomiendo que se den una vuelta de vez en cuando por webs de otras categorías automovilísticas, ya que además de conocimientos, sacarán algo bastante más provechoso: enseñanzas.

Dando mi paseo diario por las diferentes categorías que adornan el mundo del motor me he encontrado con una joyita, unas declaraciones que en la web oficial de la Nascar hace el piloto Max Papis, un trotamundos de los coches, que es todo un señor y un ejemplo de sacrificio, profesionalidad y humildad que deberían seguir todos y cada uno de los que se inician en este tupido mundo de arrogancias, envidias y voluntades frustradas.

Fiel a mi costumbre, le daré un breve repaso a lo que ha sido Papis a lo largo de su carrera, a ese semblante de mafioso matón de película que es solo un escaparate que opaca la sencillez de su ser.

Maximiliano Papis tiene 39 años y nació en Como, Italia en 1969. Papis comenzó en la F1 como probador en 1994 de nada más y nada menos que de la escudería Lotus, una escudería ya decadente que no volvería a reverdecer sus laureles y que contaba en aquel entonces con Johnie Herbert y Philippe Adams. Terminó su trabajo en la escudería inglesa y consiguió un asiento en 1995 para el que era su sueño y por el que empeñó todo su capital, 400.000 dólares de la época.

Era la ilusión de un joven que dedicó toda su juventud a llegar. Todos sus ahorros y todas sus ilusiones a una sola carta: el equipo Footwork. Su sueño fueron siete carreras en las que en cinco abandonó, consiguiendo además una meritoria séptima plaza en Monza y una duodécima posición en Nürburgring. Su sueño su murió.

Cerró la puerta en la F1 y decidió saltar a América, a la categoría CART-ChampCar. Se inició en un lamentable equipo llamado “Team Arciero Wells”, donde estuvo en 1996, 1997 y 1998, donde su mejor logro fue conseguir una brillante quinta plaza en Houston en su último año en el equipo, carrera ganada por un tal Dario Franchitti.

El año 1999 fue su salto a la alta competición, pues pasó a formar parte de un gran equipo, “Team Rahal” y terminó sexto el campeonato. En 2000 y 2001 continuó en el equipo y consiguió tres victorias. Llegó la tan ansiada recompensa.

Delante de Montoya en Long Beach


En 2002 comenzó a diluirse y en 2003 se selló su despedida de la categoría, pero en sus últimas cuatro carreras, consiguió 3 top-ten y una cuarta posición para su equipo, “PK Racing”.

Max siempre tiene un recuerdo para la F1, mezcla de resentimiento y pena "Se llevaron mi sueño, lo usaron, y lo tiraron. Ése es el recuerdo que tengo de Fórmula Uno: Falta de respeto por el sueño de un chico joven, el sueño y el trabajo hecho por aquellos que me llevaron hacia allí".

"Para mí, yo tengo algunos amigos allá. Los amo, en especial alguna gente de F1. Pero no me gustó por toda la falta de respeto hacia el ser humano. Por eso es que, aquí, encajo mucho mejor, pues yo pienso que soy un buen ser humano, y la gente me acepta por lo que soy. Allá, primero se fijan en tu billetera, y luego se fijan en si eres el hijo de alguien famoso, no sé. Si no tienes una de esas características, te dan una patada en el trasero y te dejan ir", manifestó el de Como.

Actualmente milita en la todopoderosa Nascar, donde corre con su Toyota. No está siendo fácil para Max la categoría, pues el mundo de los óvalos es complicado para los pilotos de circuitos mixtos. Además, está en un equipo que lucha por clasificarse para cada carrera y la presión que ese factor ejerce, se deja notar sobre las espaldas del italiano "Estar más adelante definitivamente, no digo que haría más fácil mi vida, pero yo podría estar un poco más en ritmo, y mi equipo sería de alguna manera más aceptado".

El pasado fin de semana, Papis compitió en Watkins Glen y consiguió una extraordinaria octava posición. Solo 10 carreras a sus espaldas en la Nascar y entrar dentro del top-ten hacen que sea un enorme triunfo en su carrera deportiva el resultado del Glen. "Un día como el lunes, pienso que es como un pequeño regalo que llega, y que les dice a todos que a veces David le gana a Goliat. Éramos tan pequeños, logramos tanto. Me hizo recordar que toda la ayuda, todos los consejos de mi padre, toda la gente que me ayudó en el camino, están todos a bordo conmigo. Cuando estás allí, y te queman los brazos, te faltan 10 vueltas, usas todo lo que tienes, pues ésta es tu oportunidad".

"
Esto es lo que quiero hacer, y la NASCAR va a ser lo último que yo voy a hacer en mi trayectoria. No me van a ver corriendo en ninguna otra cosa, no de manera seria. Quizás karting, o algo así. Estoy dedicando toda mi vida, y mi familia también se está dedicando y haciendo un gran esfuerzo. Sin mi esposa, Tatiana, y mis hijos, nunca podría hacer lo que estoy haciendo. Pido mucho de ellos para que yo pueda alcanzar mis sueños", comentaba Massimiliano.


Pero el amargor llega a los ojos de Max cuando recuerda lo que era y es la F1, y nadie mejor que él para definir la “categoría reina” del automovilismo "
La diferencia es que aquí uno no puede comprar los resultados. Uno necesita crearlos. El ser humano y el equipo están creando tu éxito. En F1 puedes comprar los resultados, pues puedes hacer un nuevo deflector delantero, puedes hacer un nuevo alerón trasero, hacer cosas diferentes. Aquí, depende mucho de la gente. Por eso es que me gusta tanto, pues aquí no existen las excusas, mis muchachos arruinaron mi auto, mi auto no es veloz este año... Tony Stewart tiene el mismo auto que yo. Así que ahí no hay diferencias".

"Eso es lo que me gusta de esto. Saca a relucir lo mejor. Y al mismo tiempo, hay tanto respeto por el ser humano aquí. Ustedes deberían estar muy orgullosos de estar aquí. Estoy orgulloso cada día de estar aquí. Estoy orgulloso cada día cuando entro en este garage, pues es algo especial, es algo muy especial poder estar aquí con deportistas como Carl Edwards, Jimmie Johnson, gente que gana 20 veces más dinero que la mayoría de la gente en F1, pero son más humildes. Ésa es mi opinión. Quizás he sido un poco demasiado duro, pero siempre digo lo que pienso".

Pues este Max tiene toda la pinta de ser un señor al que la vida maltrató con una bofetada de orgullo, y se ha resuelto a levantar la cabeza, buscando humildemente su oportunidad en un mundo en el que era un extraño y del que ya no quiere salir.

A Juan Pablo le pasa lo mismo. ¿Y no será que estamos demasiado empeñados en estar siempre en el máximo nivel y no nos damos cuenta de cual es esa cota?

Persona agradecida y sencilla este Max, que ha hecho de la sencillez y su familia sus objetivos en la vida.

Vía │ Nascar.com

Jeff Gordon rompe el maleficio en Texas

Texas.- 47 Carreras sin ganar ya eran suficientes para Jeff Gordon, que dijo basta y se proclamó vencedor de la última prueba de la Nascar disputada en el Texas Motor Speedway. El 4 veces vencedor del campeonato había tenido un buen comienzo de campeonato, pero no lograba la victoria, y esta vez salía desde la segunda posición.
En la última reanudación, Gordon se colocó por delante de Carl Edwards y se benefició de la lucha entre éste último y su compañero de equipo Jimmie Johnson. ¿Y las órdenes de equipo? Pues parece ser que en la Nascar no siguen la política de perjudicar a un piloto para beneficiar a otro. Que tomen nota Ecclestone y Mosley de cómo se hacen las cosas para beneficiar a quién les paga, el público.
Jimmie Johnson tuvo un comienzo complicado, porque el setup del coche no estaba del todo ajustado y, tras las paradas en boxes luchó por ganar la carrera.
En cuarta posición se colocó Tony Stewart, que poco a poco está haciendo importante a su nuevo equipo y ya está en la quinta posición de la clasificación general.
Por su parte, el colombiano Juan Pablo Montoya, pilotando su Chevrolet terminó en el séptimo lugar de la clasificación, venciendo a Kurt Busch, Jeff Burton y Carl Edwards. Ahora Montoya está décimotercero en la clasificación. Buen resultado sin duda para él.
La próxima cita será en Phoenix dentro de 2 semanas, pero no se correrá el domingo, sino el sábado y además por la noche.
Arizona espera impaciente

Jimmie Johnson ganó en Martinsville

Martinsville.- El #48 de Hendrick Motorsports dió en el óvalo de Martinsville una lección magistral y demostró a todos sus rivales por qué es siempre alguien a quien hay que tener en cuenta en cualquier carrera de la Nascar. Johnson ganó su primera carrera de la temporada y el fabricante Chevrolet hizo otro tanto.

500 Vueltas al circuito y 3 horas y media de carrera, eso es lo que cuesta una victoria en la Nascar. Denny Hamlin lideró la mayor parte de la carrera, pero recordemos que Martinsville es un óvalo corto, por lo que es difícil adelantar, cosa que Jimmie Johnson hizo de manera "peculiar" cuando solo faltaban 16 vueltas. En ese instante, el líder de la carrera hizo lo imposible por tapar todos los huecos a Hamlin, que no encontraba el sitio y empezaba a pensar que esa no era su carrera.

La sorpresa fue Tony Stewart, que cambió esta temporada el confort de su equipo e inició una aventura creando un equipo propio. Terminó tercero y señalando a todos que sin duda estará arriba el resto de la temporada, porque talento tiene y coche parece ser que también.

Por su parte, Juan Pablo Montoya terminó en la doceava posición, lugar éste muy meritorio, ya que cuando pasaba el ecuador de la carrera, el colombiano vagaba por el trigésimo primer lugar.

En otro orden de cosas, Jimmie Johnson tuvo que declarar el lunes en el juicio que se celebra en Miami por la supuesta evasión fiscal de Helio Castroneves. El testigo estrellla se limitó a narrar las bondades de Alan Miller, abogado de Castroneves y ex-representante suyo.