Tener la razón siempre de parte de uno, hace que seamos esa alma cándida que refleja inocencia por todos sus poros, así como la satisfacción que marca en nuestra personalidad el hacerlo todo o casi todo bien.
Nuestro piloto, Fernando Alonso, no es criticado ni cuestionado por nadie, incluso ni al otro lado de los Pirineos, y esto ya es noticia porque todo lo que hemos parido en esta península ibérica ha sido puesto siempre en entredicho por nuestros vecinos del norte. Pero con Fernando no ha sido igual para sorpresa de todos, ya que es un piloto admirado u muy valorado en el país galo.
Pero nuestro querido Fernando tiene ante sí la decisión más difícil y trascendental que tendrá que tomar en su carrera deportiva: ir a Ferrari o quedarse en Renault.
A priori la decisión es muy fácil, pues no voy a abundar en las bondades de la Scuderia, así como tampoco redundaré las “cosillas” que se cuecen en Renault y que hacen vislumbrar al equipo del rombo como un lugar en el que la paz no se respira todos los días. Parecía que ya la decisión estaba tomada, la marcha a Ferrari era un hecho, y Fernando lo negaba; todos decíamos que era negar lo evidente, pues el mejor piloto tendría el mejor coche, el cóctel perfecto para el triunfo de los de rojo, y del mercenario en turno (porque eso son todos los pilotos), Fernando Alonso.
La inestabilidad siempre recalcitrante de Carlos Ghosn, el mandamás de Renault, transmitida a su escudería de F1, han hecho plantearse siempre a Alonso la posibilidad de emigrar a un lugar más estable y en el que no estén amenazando con dejar la F1 cada año. Por ello fue a McLaren. Siempre he sostenido que esa decisión del asturiano fue algo acertadísimo, pero que el de Oviedo echó por tierra al no dejar claro en su contrato que él era el primer piloto del equipo, cosa que después veríamos que no tenían tan claro Ron Dennis ni Lewis Hamilton. Del padre de Hamilton hablaré otro día.
Pero mirando al futuro, voy a centrarme en Ferrari y dejaré los errores del incuestionado Alonso en el armario del trastero. ¿Por qué sería un error ir a Ferrari?

La que era la mejor oportunidad para Alonso se ha trastocado por el que es el piloto con el nombre que más peso tiene ahora en la F1, Michael Schumacher. El alemán siempre tuvo hambre de F1, sed de velocidad, su mundo es estar metido en un monoplaza. Por eso regresó, aunque las excusas que ponía no eran muy creíbles por parte de este redactor, excusas como “Vuelvo por Ferrari” o “Mi lealtad está puesta ahora a prueba”. Todo mentira. Volvía por simple y pura ambición… y afición.
El hecho es que su retirada antes de volver a correr le ha dejado con la miel en los labios, y ya no se plantea volver para una carrera, quiere más, y ese más es volver a estar en el máximo nivel durante al menos una temporada. ¿Y qué mejor sitio para regresar que Ferrari? Ninguno.
Y aquí llega el problema para Alonso, Luca Codero di Montezemolo y sus ideas. Resulta que la “bella figura”, como dice el hombre de cuero y gorra nazi, quiere a su mejor piloto de nuevo en el equipo, y para ello ha vuelto a solicitar a la FIA que permita tres bólidos en pista por cada equipo. Antes eran rancios sueños de poder encubierto, ahora es un proyecto más que palpable, pues después del incidente FIA-FOTA, lo que se cuece en la FOTA tiene una importancia decisoria en la FIA. El hombre de Maranello ya ha cacareado su intención de dar ese tercer coche a Schumacher para que haga la temporada 2010 con la Scuderia.
El requerir este tercer coche significa que ya tiene dos pilotos para el año que viene; uno de ellos es Massa y el otro sería Alonso, la opción más lógica, o un reinsertado Kimi Raikkonen. Cabe recordar también la sombra del señor Botín para tener claro que casi todas las papeletas son para el asturiano.
¿Por qué es un peligro este regreso de Schumacher para Alonso? En Ferrari Schumacher es un dios, una referencia que se ha ganado en dura batalla con otros pilotos durante muchos años. Y vuelve a planear la sombra McLaren, porque con toda probabilidad, si Alonso tiene mala fortuna o mal hacer, el de Oviedo tendría que hacer de Barrichello en la Scuderia para volver a hacer grande al kaiser, y campeón. Alonso se negará, pataleará, esgrimirá a sus incondicionales de la prensa contra la casa de Maranello, y como sucedió en McLaren, tendrá que salir enojado por la puerta de atrás… y quizás ya no esté Renault en el circo.
Y lo que más nos escuece a los españoles sería la confirmación de que quizás el piloto alemán sea mejor que Fernando Alonso. Entonces diremos que en Ferrari no le trataban igual que a Schumacher y que siempre favorecían al alemán sobre el español… a lo Nelsinho Piquet (salvando las enormes distancias).

Alonso tiene ante sí un panorama complicado ante el que tomar una decisión acertada. Por un lado se arriesga a repetir frustración como sucedió en McLaren, y por otro el riesgo es permanecer en un equipo que quizás nunca vuelva a hacer grande al asturiano. Difícil panorama.
Viendo el historial de decisiones erróneas de Alonso, imagino que se volverá a equivocar, pero si yo fuese él, iría a Ferrari sin importar si vienen uno o cien Schumachers y demostraría que soy mejor que él, mejor que el piloto más grande de todos los tiempos. Es arriesgado porque quizás no lo es, pero sería un bonito y muy, muy desgastante reto.
El caramelo es muy grande.