y su proverbial sandez

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Quiero una F1 de las de antes




La Palma.- Esto de la F1 se está pareciendo cada día más a una de esas películas del oeste en las que unos pocos valientes blancos, esperan el acecho de una multitud de pieles rojas completamente asalvajados. Ese pueblo opulento que, poco a poco, va cayendo en la desidia, y donde los hombres rudos que lo hacían prosperar se van yendo poco a poco hacia un futuro mejor.

Eso le está pasando a la F1, una categoría en la que cada vez quedan menos hombres rudos que hagan sobrevivir el statu quo actual. Y me pregunto ¿quién demonios quiere el statu quo de estos tiempos?

Los equipos basurilla como Midland vienen y van, picoteando de flor en flor para sacar cuatro euros de un sitio u otro, pero la revolución llegó cuando Honda dijo que se iba de la F1 ¡la todopoderosa Honda, qué va a ser de la F1 sin ellos! Pues una bazofia, pero una porquería exactamente igual que si hubiesen permanecido en la categoría.

Siguió BMW, y el cimiento sólido sobre el que se asienta la F1 comenzó a resquebrajarse, pues eran ya dos los fabricantes que se iban del gran circo y otros podía tomar ejemplo.

Y lo peor es que otras marcas están siguiendo el camino. Toyota no ha podido contar ni con Raikkonen ni Kubica y, harta de mediocridad en sus resultados, se ha cansado de mantener holgazanes sosos y se fijará sin duda en categorías que le cuestan menos y le dan más.

Y tras ellos, Bridgestone.



Y ahora Renault. El bueno de Carlos Ghosn, artífice junto a Mosley del injusto linchamiento de Briatore, ha manifestado que se están planteando su presencia en la F1 en la temporada 2010, y harán un comunicado aclarando su posición antes de fin de año. Y el pobre Kubica que se retuerce en su error.

¿Pues saben qué les digo? Que ojalá se fuesen todos menos 3, los 3 históricos: Ferrari, McLaren y Williams. Entre todos han echado a perder la F1, con sus siempre presentes intereses económicos. Echo de menos los tiempos en los que esos caballeros aventureros se aventuraban a crear su equipo con la sola finalidad de ganar la gloria, y no un puñetero euro.

Y estos caballeros existen ahora, Viladelprat, Sauber, Williams, Eddie Jordan, y alguno más. Estuve incluso pensando en Campos y en Mateschitz, pero esos son más reptiles que otra cosa. Uno vendiendo su bebida energética y el otro vendiendo a la piel de toro un equipo español, sin pilotos españoles y con página web en inglés. Manda huevos.

Y no me cabe duda que Ecclestone sabrá manejar perfectamente estos momentos de crisis y sabrá llevar el barco al lugar en el que estaba hace 20 años, a una competición automovilística, siempre tortuosa, eso sí. Le ayudará Todt.

En definitiva, prefiero que de todas estas pequeñas debacles salga una F1 depurada y competitiva, aunque el puñetero y cacareado desarrollo tecnológico se resienta en aras de la igualdad. La F1 no puede estar peor de lo que está en este momento, y una buena limpieza de supuestos imprescindibles quizás sería la solución drástica para que nuestro deporte vuelva a ver la luz.

Fuera de la categoría todo lo que la ha traído hasta aquí (Renault incluida) y bienvenido lo que venga, que ya se verá si es bueno o malo. Si, estoy ilusionado de que todo este atajo de negociantes se vayan a jugar a la bolsa de valores.

Los neumáticos de la discordia

La Palma.- En la carrera de Fórmula 1 disputada el día de hoy en Bahrein, hemos visto que la acertada elección del compuesto de neumáticos es claramente definitoria en el resultado final de la carrera.

Carrera tras carrera vemos como el compuesto blando se comporta de forma bastante diferente. Así comprobamos que un neumático blando no servía para hacer 5 vueltas sin deshacerse literalmente en Australia, y en las altas temperaturas del desierto de Bahrein, aguantaban 20 vueltas sin problemas palpables de degradación.

¿Por qué ocurre ésto? Es sencillo, los japoneses de Bridgestone proporcionan unos compuestos diferentes en cada carrera, por lo que el compuesto blando de Australia nada tiene que ver con el de Bahrein.

La política de Bridgestone nos tiene a todos, aficionados y profesionales, bastante desconcertados, ya que nadie puede intuir cual es la mejor táctica a seguir en carrera, pues la elección del neumático se hace la mayoría de las veces sin saber cuántas vueltas durará en condiciones favorables.

Preguntamos sobre la forma en que los americanos han gestionado su invento (porque esta norma de tener que usar en carrera 2 tipos de neumáticos diferentes la inventaron ellos) a nuestro experto en las carreras americanas, el californiano Jim Swindall "En la Champ Car siempre se usaba un compuesto similar carrera tras carrera. Corrías en el óvalo de Milwaukee con el mismo neumático blando que usabas en Portland o Long Beach. No había sorpresas en la degradación. Solo debían tener en cuenta factores como la rugosidad del asfalto, si era óvalo o no, el calor, las presiones a las que debían hinchar la goma, etc, pero la rueda era la misma en todos los circuitos, y era espectacular, porque los juegos blandos apenas duraban unas pocas vueltas y después se veían coches haciendo vueltas 5 o 10 segundos más despacio que los que llevaban el juego bueno", afirma Jim.

Pues no estaría de más que Bridgestone nos diese unos parámetros, si no iguales, al menos similares en todas las carreras sobre compuesto y degradación del neumático blando. Tendríamos todos un nuevo punto de análisis y no un factor aleatorio en los neumáticos.