Al que tiene niños no le parecerá extraño ver una película una y otra vez, pasar y repasar por una imágen, una escena, repetir una y otra vez una canción hasta prácticamente aborrecerla. A los infantes les gusta releer su pasado pelicular una y otra vez, para hastío y desesperación de los adultos, que siempre estamos dando la idea ¿no quieres ver otra?
Con el temporal en la isla de la Palma, el sábado tocaba película, y mi esposa y yo decidimos no dar opción, sería una película nueva, y yo no di opción tampoco a mi ama y señora y elegí a mi antojo, y la premiada fue una película mexicana de dibujos, no estas cosas modernas de animación por ordenador, llamada Nikté.
Disfrutamos como enanos viendo la película los cuatro, arremolinados en nuestro raído sofá. La película es ágil, divertida, con un punto de vista de adolescente francamente delicioso e hilarante, a veces nefasto, como no podía ser de otro modo. Esa chiquilla de 11 años que decide dejar de lado a sus padres adoptivos para ser la princesa de los Olmecas y a la que los sacerdotes suben en un pavo repelente para buscar la Flor Divina.
Paralelamente, hay unos hombrecillos cabezones que se llaman "Chanekes" que viven arrinconados por unos animalillos salvajes. Un de ésto chanekes, un tal Chin, es mandado por el jefe de la tribu a buscar la "ramita de tenme acá". El puñeterísimo Chin se pega media película cantando la canción de la ramita, melodía que solo tiene dos frases y que es como sigue:
Deliciosa la película, que os recomiendo sin duda, pero debo deciros que no me he podido quitar la pinche melodía de la cabeza... ¡por favorrrrrrr para ya!
Con el temporal en la isla de la Palma, el sábado tocaba película, y mi esposa y yo decidimos no dar opción, sería una película nueva, y yo no di opción tampoco a mi ama y señora y elegí a mi antojo, y la premiada fue una película mexicana de dibujos, no estas cosas modernas de animación por ordenador, llamada Nikté.
Paralelamente, hay unos hombrecillos cabezones que se llaman "Chanekes" que viven arrinconados por unos animalillos salvajes. Un de ésto chanekes, un tal Chin, es mandado por el jefe de la tribu a buscar la "ramita de tenme acá". El puñeterísimo Chin se pega media película cantando la canción de la ramita, melodía que solo tiene dos frases y que es como sigue:
"Una ramita de tenme acá,
una ramita de tenme acá."
Deliciosa la película, que os recomiendo sin duda, pero debo deciros que no me he podido quitar la pinche melodía de la cabeza... ¡por favorrrrrrr para ya!