y su proverbial sandez

Mostrando entradas con la etiqueta F1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta F1. Mostrar todas las entradas

Pocas decisiones en la F1

22:59 Posted by Martín Caño 1 comment
Vuelvo a echarle flores a Jean Todt y a su equipo de trabajo. Están trabajando duro en convertir la F1 en lo que debe ser un espectáculo deportivo de primer nivel, en el que hay que conseguir que el público, además de apasionarse, se divierta. Como diría el otro “¡Estamos trabajando en ello!”.

Pero a veces salen bodrios de carrera como la del domingo pasado en el circuito de Barcelona, España. No voy a hacer un análisis pormenorizado de la carrera porque creo que de eso ya hemos visto mucho estos días, y hay análisis por ahí que ya lo dicen todo, sin tener que entrar este humilde y limitado redactor a enmendar la plana a otros redactores más capacitados que uno mismo. Mi pequeño análisis será mucho más breve y directo ¡a lo que te truje Chencho!

¿Qué vimos en la carrera de España? Un carruselito de cochecillos de juguetes siguiendo un carril único sin mucha turbación, pues no queda mucho a la inventiva dado en monocarril existente: ni más rápido ni por otro lado. Los coches parecía carretas en la Feria de Abril de Sevilla, donde cada uno viaja acomodado en su vehículo, oliéndole los pedos al caballo de delante y sin posibilidad de adelantar al maloliente bicho.

Los virtuosos de la F1

21:25 Posted by Martín Caño No comments

En la reciente historia de la F1, han aparecido muchos pilotejos, más aprendices de pilotos, algunos "asesinos natos", un número muy pequeño de pilotos con la categoría de genio, y por último, muchos chóferes virtuosos.

Estos virtuosos muchas veces se han aprovechado inteligentemente del instinto ganador de los genios, instinto por el que el genio termina claudicando en una carrera o en un campeonato víctima de errores provocados por la ambición; los virtuosos realizan y llevan a cabo lo que mejor saben hacer, es decir, mantener una regularidad asombrosa, pelear de vez en cuando con el verdadero genio, y huir de cualquier incidente de carrera como del mismísimo Satanás. Y por supuesto, pondré nombre a algunos de ellos, como no podía ser de otra forma: Keke Rosberg, Damon Hill, Jenson Button, Ralf Schumacher, Gerhard Berger, David Coulthard, y un largo, larguísimo etcétera.

Débil

12:53 Posted by Martín Caño No comments
"Yo no soy de esos que condenan moralmente a las
personas que caen víctimas de sus flaquezas.
Tal juicio no es cosa que nos corresponda a los hombres"
Alfred Neubauer

No me digan que la frase no es una verdadera delicia. Está sacada del libro que escribió el propio Neubauer, antiguo jefe de equipo de Mercedes (cuando eran flechas de plata), llamado "Hombres, mujeres y motores", que les recomiendo leer, sin duda alguna de que mi recomendación terminará apasionándoles como me ha sucedido a mí. En su día me fue recomendado por mi compañero en Zeptem, Drew, al que le agradezco la sugerencia, pues aunque más o menos entiendo algo de F1, de los tiempos antiguos poco sabía. Leyendo este libro pondremos cara y sentimientos en esos nombres difusos que en mente tenemos, como el gran Achille Varzi, el rocoso Tazio Nuvolari, el genio Bernd Rosemeyer, y no sigo porque me dejaría a alguno en el tintero, por lo que prefiero solo citar a "cuatro gatos". Podemos ver al "gordo" Neubauer (como todos le llamaban cariñosamente) en la fotografía de la izquierda con uno de los más grandes pilotos de toda la historia, Rudolf Caracciola.

Pero volvamos a la frase. Achille Varzi estaba ante su probable fin como corredor de autos y como persona, víctima de la morfina, a la que era adicto. Todo el mundo, aficionados, conocidos y amigos emitían su juicio sobre la caída de Varzi y sobre su ser, débil. Todos criticaban a la persona por dejarse caer en semejante embrollo, que terminaría con la carrera deportiva del más grande y con su salud. Muy pocos fueron los que ayudaron al italiano, corredor de la alemana Auto-Union, actualmente Audi, y muchas menos las que se guardaban su opinión para sí y no emitían juicio alguno. Pocos como Neubauer.

Alonso I, el Traidor

13:37 Posted by Martín Caño No comments
Fernando Alonso at the 2009 Australian Grand Prix.
No es mi intención hacer una crítica feroz de lo sucedido en el pasado GP de China en lo concerniente a Fernando Alonso, aunque la haré, si no les molesta. Mientras todos los medios sacan a relucir "vergüenzas" de los rivales de Alonso, con el único objeto de tapar las de su ídolo, yo, como no podía ser de otra forma, intentaré mostrar la que creo que es la verdad actual en Maranello. Sé que me caerán palos, y si alguno estuviese a mi lado, probablemente me despellejaría esbozando una sonrisa. No quiero alargar entradillas e iré al grano, es decir, a la política de “cuentas claras y chocolate espeso” que han adoptado en la escudería Ferrari.

Es curioso que a la Scuderia siempre la han criticado los alonsistas por tener las cosas muy claras en cuanto a la supremacía de uno de sus pilotos. Siempre se oía el clamor quejumbroso desde la piel de toro “no hay derecho”, “pobre hombre, ser piloto de F1 para que te ninguneen”, “siempre favorecen al mismo”, etc. Pero ahora resulta que la tortilla se voltea, y el piloto beneficiado por los hombres de Maranello es el otrora supuestamente desfavorecido por todo el planeta F1.

Malcriados en la F1

11:40 Posted by Martín Caño No comments
"Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío"
Confucio

No suelo comenzar mis textos con una frase célebre de la que aprender algo, pero casi siempre, desde hace unos meses, me gusta afianzar mis escritos con lo dicho por filósofos, malandrines, o monos de feria amaestrados con algo de raciocinio. Como han podido comprobar, en mi entrada de hoy sí que lo he hecho, y es que me sirve para argumentar el cuerpo de las siguientes letras.

Hace pocas fechas me pasó algo realmente curioso, perdónenme el sermón de viejo chocho. Venía conduciendo por un pueblo de mi isla y me detuve en un paso de peatones; un chico de unos 14 años, alto, esperaba la detención del tráfico para poder cruzar la calle; le observé mientras cruzaba como la vaca mira al tren; llevaba un corte de pelo normal, un pantalón vaquero, unos zapatos oscuros, una chaqueta de lana granate y los andares desgarbados de un adolescente; lucía además una bolsa de plástico de la que asomaba el extremo de una barra de pan. Al pasar hizo un leve gesto de agradecimiento por haberme detenido, al que correspondí. Miré a mi esposa, que viajaba junto a mí, y los dos dijimos al unísono "¡qué chico más normal!". Y es que en los tiempos incivilizados que corren, lo normal es encontrarse a un joven con un hueso que le atraviesa la nariz, o con una cresta adornando su cabeza, o con unos pantalones demasiado anchos, demasiado cortos o demasiado largos, o a dos bobalicones de broma peligrosa (como decía Santiago Auserón), o a un cafre sin camisa tatuado como si fuese un indígena samoano, o a un apuesto joven empeñado en lucir horroroso y sucio, etc, etc, etc. ¡Me ha sorprendido ver a un chico normal por la calle! ¿Hacia dónde estamos llevando nuestra sociedad?

Les vuelvo a pedir perdón por la entradilla, que si sigo alargándola, va a ser más larga que la propia entrada y no voy a hablar de autosport. Vivimos en una sociedad, o más bien en un tiempo en el que estamos malcriando a nuestros hijos, dándoles todo lo que piden y no ofreciéndoles lo que más necesitan, a nosotros mismos. Si el niño quiere matar una mosca, los padres nos dejamos los reflejos matándola, en vez de proporcionarle a la criatura un matamoscas, la herramienta, para que consiga el fin que desea con algo de esfuerzo. Y sucede lo mismo en la F1, pues habitan este universo una serie de pilotillos imberbes a los que la coyuntura deportiva les está poniendo en las manos lo que a otros les ha costado mucho, incluso sus vidas: los malcriados de la F1.

¿Es bueno darle todo a un chico con maneras para que salga adelante en la F1, o por el contrario, sería más adecuado seguir el precepto de Confucio? Evidentemente todo lo que diré en adelante es mi opinión, pero ofrecerle a alguien presuntamente bueno (en realidad estamos hablando de algo en lo que le valía no importa) todo lo que pudiese necesitar, sin trabajarlo, poner todo un equipo a sus pies, unos mecánicos señores de 50 años, con sus familias, con toda una vida a cuestas, unos ingenieros que han perdido su juventud escondidos detrás de cientos de libros, es darle de comer al que no tiene hambre.

Entiéndanme, puede ser que ofrecer semejante apoyo humano, económico y tecnológico a un superdotado de la conducción sea la mejor forma de crear un ídolo, pero el tufo de un trabajo sin hacer está presente en el meollo de la cuestión: el crecimiento personal de los jóvenes. En su mayoría, estos pimpollos no terminan sus estudios, y la mayoría ni los empiezan, obviando sus progenitores el crecimiento intelectual de la persona, tan necesario a mi juicio, en pos de un sueño que parte, en muchas ocasiones, de los sueños frustrados de los propios progenitores.

Oriol ServiàA estos jóvenes de la F1 los sientan en rueda de prensa frente a decenas de interrogantes y admirados periodistas, se sienten el ombligo del mundo en esa situación, les pedimos mayor fluidez al expresarse, mayor solidez en sus planteamientos, más madurez en su actuar, exquisita coherencia en sus decisiones, tanto dentro como fuera de la pista. ¿Y ellos que hacen? Se comportan como jóvenes que no han ido a la escuela, porque en definitiva, eso es lo que muchos son. Ejemplos como el de Oriol Servia no abundan en el automovilismo. Licenciado en ingeniería mecánica, comenzó su carrera en los karts a la ya tardía edad de 14 años e inició su trayectoria "seria" en el automovilismo a los 24 años, cuando marchó a los Estados Unidos persiguiendo una oportunidad decente en alguna categoría. Cuando uno charla con Oriol, se da cuenta de que está ante un tipo maduro, alguien a quien cada cosa que ha conseguido le ha costado un triunfo, el esfuerzo personal, alguien a quien le cuesta jugarse sus opciones atolondradamente, pues desde pequeño le enseñaron a meditar y le proporcionaron la formación para acometer cada nuevo planteamiento con tranquilidad y valorando pros y contras de la forma más adecuada.

El jovencito efeunero malcriado por sus padres, que lo tenían atolondrado con las carreras, el chico al que le enseñaron quién era Ayrton Senna antes que Cristobal Colón, ese chico está acostumbrado a que el mundo gire alrededor de él. Voy a poner un ejemplo que realmente me duele, Sebastien Bourdais, un piloto en el que he creído siempre y al que he seguido desde hace muchos años; un piloto que me ha decepcionado. El padre deportivo de Bourdais, el gran y malogrado Paul Newman, acogió al joven de LeMans como en McLaren acunaron a Hamilton, le proporcionó todos los medios en Newman/Haas, le entregó el mejor coche de la ChampCar (de lo que se quejaba amargamente su eterno rival pugilístico, el canadiense Paul Tracy), le tuvo como a un hijo, le mimó, le consoló cuando tenía problemas de cualquier tipo, estaba pendiente de él más que de su propia persona, hizo girar a todo el equipo en torno a "Lemanceau", en definitiva, le tuvo entre algodones. El bueno de Bourdais, siempre agradecido con su mecenas, como buen europeo tenía la F1 en su horizonte, y no desaprovechó su oportunidad de ingresar en la "categoría reina", y de dio de bruces contra la vida. Llegó a un equipo en el que no era nadie, ninguna persona le tenía especial cariño, su pasado americano y su espectacular palmarés en la ChampCar no importaban, su carácter hosco le hizo granjearse la enemistad de alguno, sin saber maniobrar para integrarse en el equipo de trabajo del que no era más que una pieza y, para colmo de males, el niño prodigio, el alemán Vettel, su compañero, le vencía una y otra vez en la pista. Bourdais no tuvo las tablas necesarias para soportar la presión de un ambiente en el que se le examinaba a cada minuto, y terminó perdiendo su plaza en el equipo. Terminó la F1 para él, y su carrera automovilística al máximo nivel puede que también. Pasó de los algodones de Paul a la cama de clavos del faquir.

Lo que me queda claro, es que a esta turba de niños de la F1, más pronto que tarde se les va a terminar su sueño, y solo uno o dos quedarán agarrados a las tetillas de Ecclestone. Se les va a terminar algo para lo que han dedicado casi toda su existencia, y se encontrarán en la vida siendo unos ignorantes cuarentones malcriados, con muchísimo dinero y dados a la buena vida, creyendo que todo el mundo les daba lo que merecían y no conociendo lo que es luchar por algo, sin conocer el placer de sentarse en una mecedora, junto a su familia, saboreando, disfrutando de un buen libro, tal vez Don Quijote de la Mancha. Pongo la mano en el fuego y apuesto a que no hay en la parrilla actual más de tres pilotos que hayan leído las andanzas de nuestro Ingenioso Hidalgo.

Creo que los jefes de equipo tienen una responsabilidad con estos chiquillos, aunque no la quieran, y les corresponde asentar la cabeza díscola de los jóvenes, enseñarles a ser humildes, a luchar, a conocer que lo que tienen entre manos no es solo un bólido de muchos caballos, sino un instrumento egoísta y con vida propia que les traicionará un día u otro, que sus actuales días son algo temporal y que la vida real es la que se van a encontrar cuando terminen su inevitablemente corta carrera deportiva.

Seguro que el viejo Alfred Neubauer no me llamaría loco.

Aprovecho para dar la bienvenida a Primo de Anónimo, un nuevo miembro de la familia Zeptem, que seguro nos va a deleitar con sus entradas, que serán publicadas los jueves. Bienvenido.

El amenazante Felipe Massa

13:24 Posted by Martín Caño No comments

Quizá mi filosofía de vida sea considerada antigua, incluso retrógada, pues me preocupo por los problemas que puedan llegar en un futuro, siendo previsor, tratando de hacer todo lo que esté en mi mano para que esos problemas no se presenten nunca y, si llegasen a presentarse, estar preparado para afrontarlos debidamente, luchando contra ellos de forma eficaz. Esa es mi filosofía.

Pero como no todo el mundo es como yo, en la variedad está el gusto, y hoy me han sorprendido un poco (puede ser por lo raro que soy) las declaraciones de la gente de Ferrari, a los que se les empieza a ver algo nerviosos. El Team Principal, Stefano Domenicalli, se lamenta de la fiabilidad del vehículo, llamando a su gente a trabajar en mejorar esa fiabilidad porque los resultados no son aceptables. También apunta el jefe de los italianos que el resultado de Malasia fue debido a un error en la previsión meteorológica que no se pueden permitir, aunque sus demás rivales hayan caído en el mismo error que ellos. Hay que trabajar antes, Stefano, para que la temporada vaya como una seda, y no andar poniendo esparadrapo por todos lados.

Y perdóneme, señor Domenicalli, pero los únicos que han cometido el error han sido Ferrari y McLaren, porque con un Red Bull  y un Mercedes delante, la posibilidad de remontada en carrera es inviable, por rodar dichos equipos a ritmo similar a ellos. Además, se empiezan a preocupar ahora por la fiabilidad y, si siguen gastando los motores a este ritmo, en la segunda parte del campeonato olvídense de hacer algo provechoso por sus aficionados, pues irán de penalización en penalización. Es triste que se ponga ahora el señor Domenicalli a preocuparse por la fiabilidad cuando ya llevamos un mes de competición y, desde la primera carrera, donde ya tuvieron que cambiar sus motores, el coche iba como un tiro pero con problemas en la durabilidad de los componentes. Es lo que tiene estar tirándose bolitas de nieve en la madona del campillo y no trabajando duro en hacer piezas fiables, y probándolas, que es la misión de los pilotos, y no tomar cursillos de esquí y acariciando perritos. A esto lo llamo trabajo atrasado, un puzzle de un millón de piezas a medio armar que han presentado a un concurso.

Paralelamente a esta preocupación de Stefano Domenicalli, surgen otras declaraciones del por lo pronto segundo piloto de Ferrari, Fernando Alonso, en las que dice que no están preocupados "No es una preocupación, por supuesto. Hemos tenido algunos problemas, y por supuesto que los investigaremos. Pero en general creo que los motores son más o menos como el año pasado, así que creo que nuestros mecánicos tienen mucha experiencia con este motor fiable". Vaya perlita soltó el de Asturias.Contrastan estas declaraciones con la preocupación de Domenicalli, y es curioso que califique de "motor fiable" al corazón de su bólido, que no ha hecho más que fallar desde que comenzó el campeonato. No entiendo mucho esto, pero creo que no estoy viendo las mismas carreras que Alonso.

¿Y a qué se enfrentan Ferrari y Fernando Alonso en un futuro inmediato? Sobre todo a su estructura interna y a la composición mediocre de su staff. En la pista tienen un coche muy rápido, el más rápido quizá, en dura competencia con los Red Bull, pero menos fiables que éstos. Tienen en McLaren el principal peligro, ya que son casi tán rápidos como ellos, pero que han trabajado mucho más la fiabilidad de sus monoplazas. También aparecerá, tarde o temprano, la escudería Mercedes, que vigila ahora en un segundo plano, pero que no puede permitirse por su historia estar en esa actitud vigilante, de hecho, han anunciado importantes mejoras que introducirán en el GP de España, por lo que no nos extrañe ver a las flechas de plata siendo serios oponentes al título. Fernando, por su parte, se enfrenta a su compañero Felipe Massa, que puede ser más duro de vencer debido a esa aparente instrucción que tienen de no intentar siquiera sobrepasarse uno a otro en la pista; y el princuipal problema de esto es que Massa suele calificar muy bien, por lo que para Alonso puede ser un hándicap bastante duro la clasificación de los sábados, ya que se verá hipotecado a la montonera de la salida o a hacer el adelantamiento en boxes.

Ni Ferrari ni Fernando se pueden dormir en los laureles, porque el campeonato se les puede ir por la otra parte del equipo, Felipe Massa, que recordemos que hasta ahora es el único en Ferrari que está haciendo bien su labor.

Dejà vu

8:28 Posted by Martín Caño No comments
Cuando Nico entró sudoroso en el box, Ross le dedicó una mirada de esas que te hielan la sangre. Automáticamente la sonrisa de Nico se borró de su rostro y desvió su vista hacia Klaus, uno de sus mecánicos, que le tendía una toalla. Mientras Nico se secaba nerviosamente sus rubios cabellos, empezó a repasar mentalmente la maniobra, buscando donde había cometido el fallo que dejó a Michael en posiciones retrasadas. No era necesario, sabía perfectamente donde había sido algo más agresivo de lo que debiera. Ese jodido abuelo no cometía ni un error y él le obligó a realizarlo.


Miró de soslayo al jefe, que estaba hablando circunspecto con el ingeniero de pista de Michael, Andrew. Discutían con gesto grave y hubiese dado un ojo para poder oir la conversación.

Mientras chupaba un helado, alguien le tendió una Coca Cola y tuvo un dejà vu, que de ser diferente la situación, hasta le habría parecido gracioso, pero en ese instante, fue solo una imagen fugaz. Pasaron los minutos y el ajetreo en el box no cesaba, con su incesante torbellino de personas de acá para allá, todos ocupados. De pronto, se hizo un silencio súbito, y entró en el box Michael, muy serio y buscando algo con la mirada. Cuando su mirada se cruzó con la de Nico, encontró lo que buscaba; alzó el brazo y apuntó a Nico con su dedo índice. Eso fue todo. Nico no se inmutó, mientras paseaba su lengua por el redondo helado de quién sabe qué cosa estaba hecho. Ya no hacen los helados de chocolate y vainilla como antes, ahora sabores como el pistacho, turrón, yogurt o sandía son habituales. Tiempos modernos.

Fue Ross quien cortó con su cuchillo la tensa atmósfera, y levantándose de su asiento, dijo algo a Michael e hizo una seña a Nico para que le acompañase. Nico se levantó con desgana y tiró su helado y su Coca Cola, todavía sin abrir, a la papelera. Por el estrecho y solitario pasillo, lo único que divisaba era la espalda de Michael y la enorme cabeza de Ross, balanceándose de un lado a otro. Solo se oían los pasos. Entraron en una pequeña salita sin ventanas, con varias sillas dispuestas alrededor de una pequeña mesa de cristal, sobre la que descansaba un cenicero repleto de papeles y un ejemplar de la revista F1Writers, en el que se veía a Kamui subido en lo más alto del podio. Nico pensó “papá no me preparó para esto”.

Ross fue el primero que habló y, tras IndyCar a Nico que cerrase la puerta, se acomodó en una de las sillas y se mesó los cabellos.

–No voy a permitir que convirtáis mi equipo en una escudería de karts –dijo enojado Ross–. Si os queréis divertir ya sabéis donde están los campos de fútbol. Es una vergüenza lo que habéis hecho en la pista. Os comportásteis hoy como bebés, y se os olvida lo que cuesta todo esto, se os olvida que tenemos a todo un país detrás, se os olvida que tenemos a la marca apoyándonos, y creedme, si no les servimos, el año que viene nos vamos todos a la oficina de empleo. ¡El 22 y el 23, solo le hemos ganado a uno de los españoles!
El semblante de los dos pilotos lo decía todo, y el mismo Michael, tantos años junto a Ross, se sorprendió por la actitud que estaba tomando su jefe. Carraspeó e iba a decir algo, pero Ross se le adelantó.

–Te puedes retirar, Michael.

Al joven Nico se le heló el corazón, y apretó rabioso los dientes. Esto significaba que otra vez se salía de rositas el abuelo y le tocaba a él asumir las culpas y hacer las modificaciones pertinentes. Michael se levantó obediente y colocó su mano, condescendiente, sobre el hombro de Nico, que con un levísimo movimiento le hizo apartarla. Se quedaron solos, Ross y Nico. Al joven adonis le iba a estallar el corazón, y maldecía en secreto al abuelo, que siempre se salía con la suya. Ross se levantó y se sentó a su lado. Nico sintió un ligero y desagradable olor a sudor y trató de calmar su intranquilidad. Respiró.

–No entiendo, Ross, siempre tenemos que…

Con un ademán, Ross le interrumpió.

–¿Crees que solo tienes un rival en las carreras, Nico? ¿crees que es suficiente vencer a Michael para ser mejor que él? ¿crees que te hemos contratado para que termines las carreras en la posición 22?

–¡Creo que el equipo está montado alrededor de Michael, y cuando en la pista soy mejor que él, todos en el equipo piensan que no estoy trabajando bien! –dijo Nico, casi gritando a Ross–.

–No pelees conmigo, Nico, porque saldrás perdiendo. ¡Escúchame! –bramó Ross–.

A Nico se le erizó el vello del espinazo y se preparó para oir algo muy desagradable, algo para lo que su padre no le había preparado. Ross arqueó una ceja y le señaló con un dedo.

–No sé de donde has sacado esos aires de grandeza, pero te lo voy a dejar muy claro, y quiero que te lo grabes de una puta vez debajo de esa jodida melenita. Eres el segundo piloto del equipo –dijo en voz más baja Ross–. No te voy a consentir que vuelvas a hacer otra maniobra como la de hoy, dedicada exclusivamente a obstaculizar a tu compañero, y que no se te olvide que es tu jefe de filas.

Ross tragó saliva y observó atentamente a Nico, que evitaba su mirada, fijándola en el cenicero. Este chico tiene maneras, pero ha tenido muy mala suerte –pensó condescendiente Ross, que se relajó en su sillón–.

–¿Qué te ocurre , Nico? Estás en un equipo de primer nivel, tienes todos los medios a tu disposición, estás adquiriendo la mejor experiencia que se puede tener en la F1, y te estás comportando como un chiquillo caprichoso.

–No soy feliz, jefe –dijo el joven apesadumbrado, aliviado por tener la posibilidad de hablar–. Entré a este equipo para luchar por el campeonato, era el número uno ¡y estaba preparado para ello! Y sin embargo, fue entrar Michael con nosotros y todo el mundo se centró en él, me dieron la espalda, todos, incluso mi ingeniero de pista, le proporcionan datos, le dan consejos, oyen sus explicaciones, y a mí, no me hace caso nadie. No, no estoy celoso, Ross, creo que estamos trabajando de forma errónea. El abuelo es mayor ya, y no creo que os pueda dar glorias.

Nico se expresó como si el equipo ya no fuese el suyo. Ross le oyó con paciencia e interés, calculando, midiendo el alcance de lo que decía Nico. Sabía de sobra que el chico tenía razón, pero no podía dársela, pues sería admitir su propia ruindad.

–Cinco –se limitó a decir friamente Ross–.

El chico levantó la vista del cenicero y miró interrogante a su jefe. Tras unos segundos de duda, tras los que creyó entender que el jefe le estaba dando cinco carreras de libertad para demostrar su poderío, Ross dijo contundente:

–Sabes que cuando te dice tu ingeniero “Cinco” es la señal para que reduzcas al máximo el consumo de combustible ¿Cierto?

Nico abrió la boca para responder, pero Ross no esperó respuesta.

–Pues cuando yo te diga por radio “Nico, cinco”, significa que deberás disminuir tu ritmo de carrera y dejar pasar sin que se note demasiado a Michael, tu compañero.

Ross observó fijamente la reacción de sus palabras en el rostro de un Nico que había levantado la cabeza y le miraba fijamente, entre sorprendido e indignado. Fueron unos momentos tensos, llenos de pasión controlada. Cuando Ross vio que el ardor en la mirada de su pupilo se apaciguaba, se levantó y, al igual que Michael, dio una palmada en el hombro de Nico, que esta vez no rechazó.



"Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra"
Demóstenes          

Exaltando a las máquinas

10:11 Posted by Martín Caño 2 comments
Lo cierto es que recuerdo con mucha pereza, haciendo un gran esfuerzo, aquellos tiempos en que era estudiante, hace ya más de 20 años. Uno tenía la sensación de que no sabía absolutamente nada, y aunque siempre he sido un poco “duro de mollera”, los conceptos me terminaban entrando. Como dijo la mamá de Forrest Gump “mi hijo es listo, solo que algo lento”.

Sin llegar al extremo del hijo de la gimiente señora Gump, que rozaba levemente el retraso mental, yo era de esos que tenía que estudiar una y otra vez el interminable temario para poder después desarrollarlo convincentemente en los odiados exámenes de fin de trimestre. Me costaba trabajo, como a todos, pero con fuerza de voluntad conseguía dominar la materia… hasta que llegaba el día siguiente del exámen, cuando tras los nervios que me tenían el corazón encogido al recibir la nota del día anterior, comenzábamos con el siguiente capítulo del temario. Entonces, cuando comprobaba que los nuevos conceptos nada o poco tenía de similar con los ya aprendidos (aun siendo la misma asignatura), me daba cuenta de que no sabía nada y había que partir de cero, nuevamente.

Con la F1 me está sucediendo algo similar, sorprendiéndome igual de despistado semana tras semana. La primera carrera, que a todo el mundo le pareció un tostón, a mí me encantó, pues volví a oir los motores, a ver los movimientos en boxes, las nubes de humo al pasarse alguno de frenada, algún adelantamiento y, en definitiva, la esencia de la competición. También respiré aliviado al ver el desempeño en pista de cada escudería, pues llevábamos tres o cuatro meses elucubrando sobre quién estaba mejor o peor; en la prensa aparecían datos técnicos de deflectores, alerones, motores, calentamientos, depósitos de combustible, consumos, etc, etc, etc y etc. Terminó la carrera de Bahrein y me dije “ya sabemos donde está cada uno”, visión simplista de un rancio aficionado.

¡Pues mentira cochina! Resulta que estamos igual que antes, o peor aún. El gran resultado de Ferrari se ha visto empañado por la presunta falta de fiabilidad y los problemas de Felipe Massa, con el fantasma del excesivo consumo del Ferrari. El magnífico rendimiento del Red Bull de Vettel también se ha visto enturbiado por los problemas en las bujías, o un quizá demasiado pequeño depósito de combustible, rumor éste alimentado por uno que sabe bastante del tema, Ron Dennis. En McLaren tuvieron un rendimiento algo por debajo de Ferrari y Red Bull, pero se han quejado amargamente de que las nuevas norma de la FIA hacen imposible adelantar y que si tienen la pista “limpia”, probablemente estarán al nivel de los mejores en sucesivas carreras. Y finalmente, y terminando con los cuatro grandes, aparecen los de Mercedes, que se quejan, al igual que McLaren, de la imposibilidad de efectuar adelantamientos.

Sobre estos últimos, partían como un equipo que camina en el filo del alambre, pues la situación deportiva fue antes de Bahrein, delicada, no esperada en la carrera del desierto y, tras las declaraciones de Rosberg y Schumacher, se ve una llamita encendida que Ross Brawn tendrá que apagar convenientemente para que no queme la totalidad del monte, pues Rosberg se mostró imprudentemente ufano por batir a Schumacher (como si no hubiese tenido más rivales que el heptacampeón), y éste manifestó (con su orgullo herido) que fue más rápido que el hijo de Keke. Nubarrones a la vista.

Pero a lo que iba. Llevamos ya una carrera de la temporada 2010 y, lejos de saber dónde está cada uno, estamos como en pretemporada, más despistados incluso. Volvemos a mirar hacia los depósitos, la degradación de neumáticos, los difusores, el alerón de uno y el morro del otro. ¡Qué cansancio! Imagino que es el toro que nos toca lidiar en estos tiempos, pero ¿no se han dado cuenta de que estamos más pendientes de la máquina que del piloto?

Bueno, a excepción de los alonsistas, que siempre tienen a la persona en mente y que solo se acuerdan de las máquinas cuando la persona falla, estamos en la completa deshumanización de las carreras en la F1, con todos los ojos mirando siempre las retorcidas curvas de los monoplazas, calibrando mil datos para al fin decir y decidir que Vettel será mejor porque su depósito es más pequeño y sale con diez kilos menos. La valía del piloto apenas importa, pues el mérito principal es del diseñador de la criatura, y la deshumanización de este deporte cala hasta los huesos. Un piloto no es más que un instrumento que hace llevar a la predecible máquina a buen fin.

¿Y cual es la diferencia en pista de un piloto mejor y otro peor? La misma que entre Kovalainen-Trulli y Hulkenberg-Barrichello. Existe ese puntito de diferencia entre un artista como Alonso y un opaco Massa, ese puntito de brillantez, esa capacidad para mantener la concentración y el control en toda situación, esa facilidad innata para no cometer un error cada tres carreras… y finalmente la suerte ¿realmente el azar es un factor determinante? Creo que poco influye, y es de mediocres echarle la culpa a la mala suerte si tienes una carrera cuajada de problemas al clasificar el quinceavo.

Esta es una pelea eterna en el mundo del motor, donde los románticos siempre añoramos la exaltación del piloto ante la máquina. Quizá nuestro tiempo pasó y debemos reconfigurar nuestra astigmática visión.


“Déjate de sentimentalismos, muchacho.
 Las carreras no son cosa de bebés. ¡Pero la próxima vez me toca a mí!”

Tazio Nuvolari a Achille Varzi,
 tras recibir las excusas de este último por una maniobra 
que le dejó fuera de carrera y con una fisura en el fémur.

Churrería Elena Racing F1 Team

9:50 Posted by Martín Caño No comments
Ver los partidos de fútbol se ha convertido en la actualidad en algo realmente peligroso, o cuando menos incierto, pues uno nunca sabe quién va a arrojar algún objeto que te pegue en la cabeza, qué aprendiz de delincuente te va a gritar o agredir simplemente porque te gusta el equipo contrario o, en el trayecto de ida o en el de vuelta al estadio, encontrarte con un grupo de desalmados embufandados que se dedican a agredir a cualquiera que se crucen, simplemente porque les has mirado. Y si vas con niños, peor.

Cuando yo era niño era otra historia, y cuando uno acudía con su padre al estadio era un día de fiesta, siendo jalonado por cientos, miles de aficionados que caminando peregrinaban hacia una meta común. Pipas durante todo el partido, bocadillo de tortilla en el descanso… costumbre y ritual.

Pero para los que no teníamos dinero, el asistir a un partido de fútbol de primera división era algo que se podía hacer, como mucho, una vez al año. Nos teníamos que conformar con ver los partidos de los equipos de barrio, en campos de arena. Recuerdo a uno de los poquitos equipos con patrocinadores (era algo que no se estilaba en los años 70), el “Churrería Elena”, equipo aguerrido donde los hubiese, con una camiseta verde legionario, fea a más no poder, con unos chavales desgarbados y con algún pieza que despuntaba, que seguramente sería engullido al año siguiente por el todopoderoso “J Madrid”.

Y puestos a ponerle nombre al “Churrería Elena”, yo le hubiese puesto “Selección Madrileña”, hubiese sido un distintivo de mucho más abolengo, más digno, ya que llamarse churrería queda como algo cutre, aunque he de decir que en la todavía existente Churrería Elena, se pueden comprar las mejores patas fritas y lo más espectaculares “kikos gordos” de todo Madrid.

Pero no, no quiero atolondrarles con historias futboleras de mi niñez. Viene todo esto a mi mente a raíz del nuevo y flamante Hispania Racing F1 Team. Desde que Campos estaba al frente del tinglado, nunca vi clara la concepción del equipo, ni su pasado ni su futuro, es más, siempre he tenido la sospecha de que las cuentas pendientes de Mosley con Nelsinho, hicieron al inglés, adicto al cuero, meter con calzador a Campos Meta, en detrimento de otros mejores proyectos, al objeto de que Adrián contratase a Nelsinho. Pero esa es otra historia.

Cuando me enteré que el equipo “español” pasaría a llamarse Hispania, me pareció un poco pretencioso, pues aunque es nombre de la empresa de Carabante, denota un patrioterismo creo que mal traido, una relación con la piel de toro que parece forzada. Colocarle ese nombre a un chasis italiano, motor inglés, piloto hindú, piloto brasileño, team principal rumano y un solar en Murcia, me parece insultante.

He leido por muchos sitios el triunfo de poner el coche en Bahrein, y me he sentido perro verde pensando estas cosas. Donde yo veo el mayor disparate deportivo que recuerdo en la F1, la mayoría veían el resultado de una superación, un desafío por estar en una categoría, a cualquier coste. Únicamente vi en un escrito del colega MAG una opinión similar a la mía, y por ello, me decidí a escribir esta entrada. Cuando vi los coches de los nuevos equipos hacer la calificación me sorprendí ¿cómo era posible que estuviesen tan lejos? La gente ponía excusas, “pobrecillos”, “han tenido muchos problemas”, “todos los han abandonado”, pero estar a casi ¡once segundos! por vuelta es, además de peligroso, grotesco.

Siento la dureza de mis letras, pero me disgusta como español que se identifique a mi país con una escudería que de española solo tiene el nombre y que no sería competitiva ni en la GP2. Me opongo a que el nombre de España sea visto en la F1 como sinónimo de mediocridad y a que los miembros del equipo sean considerados los nuevos pordioseros herederos del estátus de Minardi. Me dio incluso vergüenza ver a Chandhok detenerse en la primera vuelta y al sobrinísimo romper el radiador en la 17 o la 18. No, eso no es lo que quiero de una escudería que lleva el nombre de mi país.

Sin duda, en la FIA han visto el problema de rendimiento de los nuevos equipos, y su presidente Jean Todt ha manifestado que estaba estudiando la posibilidad de retomar la norma del 107 por cien. Para los que no lo sepan, esta norma prohibe la participación en la carrera a todo aquél piloto que haga la calificación superando el 107 por cien del tiempo del ganador de la pole. Apoyo completa y decididamente el proyecto de Todt, aunque el francés haya dado un balón de oxígeno a los nuevos equipos retrasando la posible aplicación de la norma hasta la temporada 2011. Creo que es un error que le puede costar un hueso roto a algún piloto, porque no nos olvidemos que la anchura de la pista de Bahrein y los escapes del circuito no van a ser la tónica en todos los circuitos, y nos dirigimos a uno que puede ser especialmente complicado, quizá el peor, Melbourne. Esperemos que no tengamos que lamentarnos dentro de pocos días de la no aplicación inmediata de la norma.

Muchos tildan de éxito las veinte vueltas del equipo “español” a Bahrein, allá ellos, para mí fue un espectáculo bochornoso ver a Chandhok romper el coche y decir después que un bache le sacó del circuito ¿pues por donde rodaba la criatura, que ese bache no sacó a nadie más de la pista?. También Adrián Campos ha manifestado que era muy probable que el equipo hiciese el ridículo, y que el objetivo era dar vueltas al circuito de Bahrein. Un despropósito. Deberían abandonar el ilustre nombre que presumen y denominarse, con todos mis respetos para mi amigo José y su señora Elena “Churrería Elena F1 Racing Team”.

"Dios se vale muchas veces de los débiles para abatir a los poderosos"
Juan Donoso Cortés

La cansinez de la escudería

13:04 Posted by Martín Caño No comments
A medida que se acercaba al pitlane, Fernando trataba de efectuar su transformación, pasando de ser un abatido y decepcionado piloto recién varado en la arena para convertirse en un profesional molesto con las dificultades que día tras día se encontraba en su profesión. Cuando apenas estaba a cien pasos de la calle de boxes, aumentó la cadencia del paso y frunció el entrecejo. Fernando sabía que esta actitud le haría quedar bien con el resto del mundo, pero en su yo interior era ese piloto abatido y decepcionado.
Las caras de los mecánicos e ingenieros de los otros equipos lo decían todo, desviando la mirada cuando Fernando posaba en ellos su vista. Una palmadita en la espalda de un mecánico de otro equipo, al que un Fernando perdido en ensoñaciones ni siquiera miró, le hizo despertar y concentrarse en la batalla.
-¡Diez caballos, Stefano, eso es lo que quiero! -gritó enojado al entrar en el box de su escuderia-.
Stefano y Aldo se acercaron recelosos a Fernando que, secándose la cabeza con una raída toalla, los observaba entre colérico e interrogante. Fue Aldo el primero que habló.
-¿Qué te ocurrió, Fernando? En televisión vimos que te adelantaban Schumacher y Kobayashí a la vez y que perdiste el control, pero en la telemetría no se ve nada anormal.
En el monitor de TV, Fernando observaba a Kamui, al que todo el mundo abrazaba y que era ese día, el hombre más feliz del mundo.
-¿Ganó Kobayashi? -preguntó Fernando a la televisión-.
-Si -contestó Stefano-.
-No sé qué paso. Miré por el retrovisor y vi un Mercedes, y medio segundo después me estaban adelantando dos coches a la vez. Perdí el control del coche, no sé qué pasó. Mi motor estaba bien y mis neumáticos también. Necesito más punta, Stefano. Así no puedo luchar por nada.
Fernando dio esta explicación y sabía que no era cierta, porque el motivo real de su salida de pista fue que él, el mejor piloto de la parrilla, se asustó cuando al girar levemente hacia la derecha porque le estaban adelantando por la izquierda, se encontró con un Sauber que también le adelantaba, girando bruscamente el volante hacia la izquierda y perdiendo el control del monoplaza.
-Debemos ver los datos concienzudamente para explicarnos por qué tu coche no anda lo rápido que queremos -contestó Aldo-. Es raro, porque Felipe...
-¡No me venga con Felipes! -contestó airado Fernando-. Tenemos el mismo coche y yo creo que sé como trabajar para que vaya perfecto, y mi coche va perfecto, pero el de Felipe parece de otro equipo.
En ese momento entró sonriente en el box Luca, el presidente, que llamó a Stefano con un gesto. Fernando apenas miró de reojo al jefe y volvió la vista a la televisión, donde en ese momento, un emocionado Kobayashi sentía el placer de oir el himno japonés.
-Es el momento ¿verdad? -preguntó Luca a Stefano, mirándole fijamente a los ojos-.
-Creo que si, Luca.
Luca se volvió y se dirigió satisfecho a su despacho. Este Stefano era un gran tipo, no ayudaba en nada, pero tampoco estorbaba nunca. Sumido en esos pensamientos, cerró con llave la puerta de su "despachomóvil" y se acomodó en su sillón. Cerró los ojos y pensó en la trascendental decisión que estaba a punto de tomar. No, no estaba preparado. La emoción de la carrera y tres copas de lambrusco no le hacían estar completamente lúcido para hablar con el banquero, y necesitaba estar al cien por cien, pues de esa conversación dependía el futuro inmediato de la escudería, su patrocinio y su piloto principal.
Al día siguiente, ya en Italia, Luca, reclinado en el lujoso asiento de su despacho, ojeaba el acuerdo de patrocinio del banco, cuando un pitido desagradable le sacó de su concentración.
-Clara, ¿cuando me van a cambiar la melodía? -dijo enojado a su secretaria-.
-Ya hemos llamado al servicio de mantenimiento, signore Luca -dijo una vocecilla por el altavos del interfono-. Tiene usted al teléfono al secretario del señor Emilio.
Luca respiró hondo, notando como se le aceleraba el ritmo cardíaco a medida que su mano se acercaba al enorme teléfono rojo.
-¿Si?
Una voz varonil le respondió en un inglés aséptico.
-Buenos días. No se retire.
Tras unos interminables segundos, una voz afable gritó su nombre.
-Luca ¿como está?
-Signore Emilio, es un placer saludarle ¿como está su familia?
-Bien, a Dios gracias. Vi ayer la carrera, y este Felipe nos puede dar alegrías -dijo don Emilio, yendo directo al asunto-.
-Precisamente de eso quiero hablarle, don Emilio -contestó aliviado Luca por no haber sacado él mismo el tema-. Al bueno de Fernando no le está yendo bien, y no sabemos qué le ocurre, pero es un hecho que su trayectoria en este mundial va de más a menos...
El silencio era lo único que oía Luca por su auricular.
-¿Don Emilio?
-¿Dónde quiere llegar, Luca?
-Stefano y yo le hemos dado muchas vueltas al asunto sobre el que voy a interrogarle, don Emilio, pero... hum.
-¿Qué le ocurre, Luca? -dijo don Emilio, que comenzaba a impacientarse-.
-Verá, don Emilio ¿como vería usted que sacrificásemos la temporada de Fernando para intentar que Felipe sea el campeón, ya que tiene muchas posibilidades y, sin duda, su paisano le podría ayudar? Stefano opina que es el momento idóneo para que Felipe obtenga todos los puntos posibles.
La respuesta de don Emilio fue rápida, sin dudas.
-¡De ninguna manera! Ustedes pueden hacer con la dirección deportiva lo que les venga en gana, que para eso les pago, pero les recuerdo que estoy en la escuderia por Fernando y que tengo a todo un país detrás. Esto no es ninguna broma, Luca -añadió indignado don Emilio-. Estoy patrocinando todas sus salidas de tono y me estoy dando cuenta, como no, que Fernando no obtiene los mismos buenos resultados de Felipe. Le recuerdo que el contrato del nórdico para 2010 lo pagué yo. ¡Me da igual, mientras yo siga pagando aquí, Fernando nunca será el número dos! Usted hará lo que tenga que hacer, que yo también tengo mis métodos, pero no veré a mi piloto dejando ganar a nadie, ¡a nadie! ¿estamos?
-Estamos. Buenos días -dijo congestionado Luca, colgando el teléfono-.
La cabeza le daba vueltas ¿quien me manda a mí hacer negocios con españoles? Ante sí se abría gran incertidumbre. Por un lado podría desoír al banquero y hacer ganar a la escudería un título mundial, siempre y cuando Fernando le hiciese caso. En ese supuesto, se podía olvidar del dinero del banquero, y por supuesto de Fernando para siempre, pero de no ganar el campeonato tendrían que caer cabezas, y quizá fuese la suya la que rodaría. La otra cara de la moneda era hacerle caso al banquero y probablemente perder el campeonato y a Felipe, pero manteniendo al mejor piloto y el dinero del banquero. Claro, que de ganar el campeonato con Felipe, a trancas y barrancas, se mantendría todo el entramado para el año siguiente, y sin variación. Levantó el teléfono.
-¡Stefano! Seguimos como hasta ahora pero... ¡concéntrate más en Felipe!

"Entre rosas he nacido y entre armas moriré"
Axl Rose

Los kilómetros

14:17 Posted by Martín Caño No comments
En los últimos días, estamos teniendo un bombardeo de datos y especulaciones sobre los resultados de los entrenamientos oficiales que la F1 ha llevado a cabo en tres circuitos españoles. Las conclusiones invariablemente han sido escasas y siempre se han tratado de ver los datos con una minuciosidad extrema, al objeto de extraer deducciones que nos indiquen cual va a ser el desempeño de los coches en la temporada 2010, o al menos, en la primera carrera que se disputará el día 14 en Bahrein.

Como me dijo Reibax, aquí en España hay tal atención y euforia que ya tenemos en cuenta si Alonso ha ido al baño antes de subirse al monoplaza o iba con retención de orina, siendo mejorables sus tiempos en alguna milésima, de confirmarse la segunda hipótesis.

Me han criticado por haber cuestionado siempre lo conveniente de ese aluvión Alonso-Ferrarístico para el bien del deporte, pero reitero mi opinión al respecto: ya cansa el bombardeo al que nos vemos sometidos, pues son en muchas ocasiones opiniones dictadas con el corazón y sin datos concretos que sustenten las teorías.

Como me recomendó un día mi amigo Luis, estaría bien tener más cifras, echar mano de las estadísticas en esta web. No soy demasiado propenso a hacer esas acumulaciones numéricas por dos cosas: el trabajo de recopilación es arduo, y además requiere un esfuerzo interpretativo aun mayor. Por ello, me he centrado en esta mi desvirgación, en datos muy concretos y que han pasado desapercibidos en la mayoría de los sitios: kilómetros recorridos en esta pretemporada.

En total han sido 15 días de pruebas y entre todos los equipos han recorrido 52152 kilómetros, una media de 2552 kilómetros por monoplaza. 12753 Vueltas han sido las que han recorrido los bólidos de F1 y pseudo F1, una media de 579 vueltas por monoplaza.

De las 15 sesiones de pruebas, los miembros de la Scuderia Ferrari, han superado la media kilométrica de todos los participantes en las pruebas un total de 13 ocasiones, seguidos de cerca por Williams, con 11 veces y de Mercedes GP con 9.

Atendiendo al número de vueltas completadas por los equipos, he aquí el dato que considero más interesante, la distancia recorrida en la totalidad de las pruebas de pretemporada:

Ferrari 7.321,477 km
Williams 6.787,226 km
Mercedes 6.287,422 km
Toro Rosso 6.207,407 km
McLaren 6.061,430 km
Renault 5.156,985 km
Sauber 5.086,481 km
Red Bull 4.555,951 km
Force India 4.075,955 km
Lotus 2.850,292 km
Virgin 1.762,113 km


Como podéis ver, destacan especialmente del resto Ferrari y Williams. Y ahora es cuando entraré, si me lo permitís, en el terreno de la especulación, o mejor, la interpretación subjetiva del dato numérico. ¿Qué puede significar que un equipo esté rodando constantemente en la pista y que otro apenas de unas vueltas?

Mi primera teoría, simple, como siempre, es que en Ferrari y Williams podrían tener todos los aspectos técnicos y el detalle final del coche muy desarrollados, teniendo además un margen importante de mejora en los diferentes aspectos mecánicos, aerodinámicos y de estrategia. A ello habría que sumar la incorporación de nuevas piezas y desarrollos al monoplaza, que hacen imprescindible tener que probarlo en la pista.

Segunda teoría: en contra. Podría deberse la gran acumulación de kilómetros a una falta de trabajo previo, surgiendo la necesidad de hacer los deberes en estos 15 días de pruebas, debiendo desarrollar el coche a cañonazos.

Sinceramente, creo que Mercedes GP, McLaren, Ferrari y Red Bull (los a priori favoritos) tienen completamente listos sus monoplazas, y la acumulación de kilómetros es simplemente al objeto de buscar el perfeccionamiento más que el desarrollo básico del coche.

Pero fijándonos en Ferrari, llama la atención de la cantidad de trabajo que han tenido Fernando Alonso y Felipe Massa. Independientemente de los tiempos obtenidos, creo que con Alonso han retomado la filosofía de trabajo que perdieron cuando Michael Schumacher dejó el equipo, y es que no nos engañemos, Alonso y Schumacher son bastante más trabajadores y participativos que el finlandés Raikkonen. Soy de la opinión de que el piloto debe estar trabajando y dando vueltas con el coche, pues aunque la mejora en los aspectos técnicos del monoplaza ya no fuese posible, la integración total de piloto y bólido se acerca a la meta final de formar un solo ser. Y eso se consigue sentado en el coche. En ese sentido, creo que en Ferrari y Williams lo han bordado y han hecho el trabajo magníficamente.

Por supuesto, he de mirar abajo, a Lotus y Virgin, que no han parado de encontrarse problemas técnicos y no han podido rodar lo suficiente. Muy pocos kilómetros, y estos equipos sí que necesitaban las pruebas para encontrar un rendimiento más o menos básico en sus monoplazas. El resultado de estas pruebas ha sido la evidencia ante todos de que no están preparados para estar en la parrilla de salida de Bahrein. Unos cabalgan para entrar al desierto y otros para salir. Deberes sin hacer.

Y para terminar, hay un equipo en la parte media de mi tabla kilométrica, que es Sauber. El equipo suizo, motorizado por Ferrari, ha rodado lo suficiente para obtener esa conjunción piloto-bólido, no han tenido grandes problemas técnicos ni de fiabilidad y, lo más importante, se han desempeñado en la pista de forma impecable y rápida, dejándose ver, que era otra de las cuestiones de estos 15 días de pruebas con objeto de encontrar los ansiados patrocinios. A nadie se le escapa la blancura del monoplaza de Sauber. Nos han mostrado que técnicamente están a la altura, pues han conseguido tiempos, en principio, meritorios, cuentan con dos grandes pilotos, y además nos han aclarado que monetariamente no tendrán excesivos problemas hasta quizás el último tercio de la temporada. Necesitan pegatinas.


Y vale ya de especular, pues finalmente, en este post doy muchos datos y en realidad se traducen en que Ferrari, Williams, McLaren y Mercedes han hecho muchos kilómetros.

Por algo será.

"La recompensa del trabajo bien hecho
es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho"
Jonas Edward Salk

Pax Aeterna

14:12 Posted by Martín Caño No comments

Desde que no leo otros blogs y foros en los que se escribe sobre F1 tengo que reconocer que tengo menos preocupaciones y soy más feliz, pues como dice el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente”. Sí, leo sobre F1, pero noticias y artículos técnicos de personal cualificado, consultando asidua y únicamente los blogs de mis colaboradores de 5ruedas y algún otro.

Cuando comencé a escribir hace apenas un año sobre una de mis pasiones, la F1, pensé, cándido de mi, que el mundo de los bloggers era mucho más llano, menos puñalero, y jamás imaginé que iba a ser perseguido por mis opiniones. Pero al poco tiempo de empezar plasmar mis directos, atrevidos y a veces decabellados pensamientos en 5ruedas, comprobé que me llovían palos por diestra y por siniestra; muchas webs con las que había concretado un acuerdo de colaboración decidieron (libres ellos, por supuesto) rescindir ese acuerdo unilateralmente, sin avisar siquiera, simplemente porque las opiniones que expreso en mi web no son de su agrado, no forman parte de la verdad única; otros, mandan a sus huestes de comentaristas cobardemente anónimos a tratar de desacreditar con el insulto fácil y el argumento retorcido, con un único fin, desgastar a este humilde redactor.

La percepción que tengo de muchos de los bloggers que pululan por la blogosfera es que hay un número muy grande de personajillos, que al igual que yo, nunca serán nada en este mundo de la comunicación "efeunística", que son considerados divas, y además, se lo han creído. Se comportan muchos como gurús de una secta (de la que son adeptos sus acérrimos comentaristas), poseedores de la verdad universal, que miran muchas veces condescendientemente a los que no entran en su dinámica tecnicista.

El otro día entré en un blog y su autor daba en una de sus entradas todo un master en aerodinámica, hilo seguido por muy pocos, ya que la información proporcionada era muy técnica. Debido al interés del lector y al propio, huyo de este tipo de textos como de la peste, pues suelen otorgar al pretencioso redactor ese halo de petulancia que muchas veces se pretende, y en el que yo veo pedantería pura y dura.

Si me dedico a escribir sobre F1, no me queda más remedio que conocer el funcionar de un difusor o lo que es un deflector, pero me van a permitir y perdonar que no toque en profundidad ninguno de esos temas, ya que soy un redactor más llano y directo que otros más “técnicos”. Yo veo la F1 desde hace muchos años y la comento como aficionado y para el aficionado al que no le importa un carajo para qué sirve una bolita o una minúscula rajita en no sé qué parte de la carrocería del monoplaza. Muchos aficionados se identificarán con mi visión, y otros (muchos más, quizá) me tacharán de ser más simple que el asa de un cubo; a todos les pido perdón por mi simpleza. También pido perdón por estas líneas a los redactores que se puedan sentir ofendidos y atacados, y sobre todo a los lectores de mi web. Nunca he cuestionado a ningún colega en ninguna de mis entradas y esta es la primera y la última vez, pero es a modo aclaratorio sobre mi escribir. Uno es persona, y harto de recibir estacazos de un lado y de otro, creo que tengo el derecho a una pequeña defensa, o al menos aclaración de intenciones de futuro: ni tengo intenciones de perder el tiempo leyendo a estos gurús, ni de pelear con ellos, solamente haré lo que pretendía al crear esta web, escribir sobre temas del motor. Gracias por la comprensión.

¡Y a lo que te truje Chencho! No seré muy extenso, porque después del ladrillo soltado no creo que al lector le queden muchas ganas de permancer demasiado tiempo en un solo website, pero prometo no ser muy profundo. A menos de 20 días para el inicio de la temporada 2010 de F1, cuando veo un coche de F1 en algún medio, empiezo a masticar chicle y no puedo dejar de mover rítmicamente el pie. Se llama impaciencia, y es creada por las muchas espectativas que las novedades de esta temporada presentan. Ni voy a entrar a valorar ahora dichas novedades, ni me voy a ensañar con la parte media del pelotón, ni mucho menos con los descalabros protagonizados por los buenos equipos.

¿Qué podremos esperar en la lucha por el título? Todos los indicios y los medios de comunicación apuntan de forma reiterativa a cuatro equipos, que serían los que se estarían peleando por ganar las carreras y el título de pilotos. Haré un pequeño análisis de estos contendientes:

Red Bull es un curioso caso de aspiraciones basadas fundamentalmente en el diseñador de su monoplaza, Adrian Newey. El año pasado sorprendió a todos con un diseño revolucionario que realmente funcionó, quizás este diseño tan innovador fue debido al quebradero de cabeza que supuso para todos los equipos la espectacular variación en la normativa que impuso la FIA para 2009. Pero ahora es diferente, y los pretendidos cambios por los entendidos no se han producido en 2010, o al menos a la simple vista de pájaro simplón. ¿Y qué tienen en Red Bull? Un coche que supuestamente va a funcionar bien, y un piloto, Vettel que promete ser un contendiente al título por su brillantez, aunque los continuos errores de pilotaje del teutón en 2009, me hacen considerar su bisoñez, sin olvidar que muchos pilotos nunca han escapado de esa bisoñez. Mark Webber, por su parte, es el Felipe Massa del equipo, un tipo que conduce bien, sólido, pero no brillante, y que está en el equipo porque nunca pondrá en aprietos al primer piloto. Si tienen un coche superior a los otros rivales creo que serán el candidato a batir, pero no parece que sea el caso, y probablemente, al igual que en 2009, este sea un año con claroscuros otra vez.

Ferrari es el equipo que siempre cuenta para el título, excepto cuando el malogrado y mediocre Alboretto manejaba para ellos. Y en 2010 no será menos, ya que se apoyan en que tienen al mejor piloto de la parrilla (dato que comparto), el asturiano Fernando Alonso. El abandono del desarrollo del monoplaza del año pasado hace pensar que pueden tener muy afinado el F10, pero la ya prevista versión F10B, hace suponer que el F10 no es todo lo fino que se cree. En contra de la Scuderia juega su nuevo plantel técnico, que no es todo lo destacable que fue el anterior, pero este es un dato que no podremos corroborar hasta que se de luz verde en Bahrein. La dirección deportiva del equipo en la pista, a cargo del insulso y falto de personalidad Stefano Domenicalli, puede ser la mecha encendida que provoque la explosión si se da el caso de que Felipe Massa ponga en aprietos a Fernando Alonso, provocando una guerra similar a la de McLaren en 2007, que ni el experimentado Ron Dennis supo atajar. Y es que una mala o desafortunada maniobra en la pista, ya sea de Massa o de Alonso, puede hacer prender esa mecha llamada enfrentamiento y transformar los abrazos actuales en navajazos arrabaleros. Para mí son toda una incógnita. Imagino que estarán arriba, pero es curioso que el principal problema que se encuentren sea el buen desempeño de un piloto ¿no creen?

Mercedes GP es el coche vigente campeón. Juegan al despiste, pero tienen tres cosas a favor: un Ross Brawn que no tiene escrúpulos y que es un lince haciendo competitivo al equipo en que esté, un plantel de ingenieros de primer nivel, y por último, a un señor piloto, Michael Schumacher, del que dicen que está mayor, pero tiene la ilusión de un chaval, la técnica del superclase que es, y los reflejos de un señor de cuarenta y tantos. En contra tienen a un piloto talentoso, Nico Rosberg, que sin ser una lumbrera, tiene sus aspiraciones, cortadas ya de antemano (mirando al pasado) por Ross Brawn, por lo que el problema disciplinar es casi seguro que no se presentará y, si se presenta, Brawn es lo suficientemente hábil para dejar clara su prioridad, sobre todo en la pista. Schumacher estará ahí seguro.

Y por último aparece McLaren. El abandono de Mercedes hace que se planteen en el aficionado dudas sobre el desempeño del equipo, pero los de Woking siempre fueron grandes y continuarán siéndolo. Este equipo tiene dos señas históricas, que son la estabilidad deportiva y financiera, y unas metas muy claras y definidas, que ya vimos todos con Ron Dennis y que de seguro continuarán con Withmarsh. En principio tienen dos gallos de pelea en Hamilton y Button, pero es diáfano que el favorito de los de Woking es Hamilton y que el gris Button viene a hacer el papel que hizo Barrichello en Ferrari. Mirando hacia Hamilton, vemos a un piloto asentado, joven, agresivo, y con unas manos casi únicas en la F1. Mal se les tiene que dar para no terminar coronados como campeones.

Pero todo esto son castillos en el aire, visiones quizá simplistas de un simple redactor. Si escribiésemos todos sobre F1, cada uno daría un rodeo diferente, pero para llegar a algo muy parecido, es decir una lucha cerrada entre Vettel, Alonso, Schumacher y Hamilton. Inventé la pólvora.

¿Sorpresas? Es difícil que las haya, muy difícil, y para mí sería una sorpresa el propio Vettel, e incluso el actual campeón del mundo, Button, que tiene la brillantez de un botijo de barro. Y mirando más abajo, la ilusión se dibuja en la parrilla, colocando yo, un humilde tecleador, a dos equipos que podrían dar guerra: Sauber y Williams.

Las cuestiones imprevistas en la F1 no suelen ser para bien, y es que tener un presupuesto de los grandes de la parrilla no te asegura estar entre lo mejores, pero casi. La sorpresa se da cuando tienes un grandísimo dineral detrás y haces luego el ridículo en la pista. Ross Brawn tenía en 2009 el monoplaza más caro de la historia, no debería ser sorpresivo lo que hizo el año pasado, pero lo que sí fue destacable es la mala actuación de Renault en los dos últimos años, pues muchos euros adornaban sus bólidos, y de Toyota ya ni hablo.

"Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio”
Miguel de Unamuno

La F1 a Canarias ¿y mi camino?

Estaba el otro día trabajando frente a mi ordenador en la isla de la Palma y mis oídos captaron algo que pensé era una broma pesada proveniente de ese aparatejo del pasado llamado radio: en el Cabildo de Tenerife planean traer la Fórmula 1 a la Islas Canarias, en concreto a Tenerife. Ipso-facto me puse a investigar el asunto y, a grandes rasgos aquí expongo lo que averigüé.

La afición al mundo del motor en las Islas Canarias es algo innegable, quedando centrado generalmente este gusto en las diferentes categorías de rallyes, y es que no es raro por estos lares tener un vecino con una ruidosa máquina de carreras aparcada en su garaje. Les gusta. Por ello, desde el Cabildo de Tenerife (el gobierno de la isla) tienen en mente escuchar lo que ellos llaman el “clamor popular”, que lleva pidiendo, supuestamente, un circuito de velocidad desde hace 25 años.

El Presidente del Cabildo de tenerife, Ricardo Melchior, destacó en abril de 2009 que el proyecto del “centro insular de deportes del motor de Tenerife” nació en 2003, y que se afronta en estos momentos por cuestiones de catalogación del suelo donde se va a construir el circuito, ya que en principio hubo que confeccionar un Plan de Actuación Territorial, ese tipo de cosas que tanto gusta a los políticos, para terminar declarando los terrenos de “utilidad pública”. ¡Ya estamos diciendo lo que es útil para la comunidad sin preguntar a dicha comunidad!

¿Y qué es lo que se va a hacer? Un circuito de 3995 metros de largo cerca de la localidad de Granadilla de Abona, con una anchura uniforme de la pista de 14 metros, algo más ancha en recta de meta, hasta los 15 metros. La recta principal rondaría los 850 metros de longitud. En total serán 1.322.341 metros cuadrados los que se destinarán al nuevo circuito tinerfeño.

Rápidamente, los ecologistas saltaron a la yugular de los dirigentes canarios, solicitando la anulación del proyecto, calificando la obra como un proyecto que no es de interés general y cuestionando la necesidad del mismo. Así mismo, un portavoz de la asociación ecologistas Ben Magec, Francisco Castro, afirmó que el proyecto es disparatado para la isla y que el costo estimado de la construcción del circuito ascendería a más de 22 millones de euros, cifra desorbitada para una Comunidad Autónoma que tiene muchas carencias y que ronda el 30 por cien de tasa de desempleo en la actualidad. También consideraron que la entrada de actividades de F1 en el entorno, haría padecer graves trastornos a los animales que pueblan la zona, debido a una contaminación acústica descontrolada. Esto fue a finales de agosto de 2005.

La repuesta por parte de las autoridades no se hizo esperar, y solo dos días después, un portavoz del Cabildo de Tenerife aclaró que no tienen la pretensión de traer carreras de F1 a la isla, aunque las exhibiciones de este tipo de coches, así como la cabida de los entrenamientos de los diferentes equipos del gran circo serían contempladas.

En mayo de 2007, el Gobierno de Canarias comenzó una campaña agresiva de marketing en los principales circuitos europeos de F1, seis por aquél entonces, haciéndola coincidir con los grandes premios y donde se leía “Canary Islands, your next circuit”. Canarias quería que la F1 volase hacia el archipiélago, y se gastó en el stand publicitario más de dos millones de euros. Para no no querer traer la F1 a Canarias, las ganas que pusieron en todo lo contrario fueron al menos curiosas.

¡Y parió la abuela! Mucha batallita legal entre gobiernos y ecologistas y esta vez surgió la voz potente desde las mismas entrañas de la F1. Bernie Ecclestone y Flavio Briatore querían llevar la F1 a las Canarias, mostrando su disposición para viajar a las islas al objeto de ayudar a cerrar el proyecto, doble, pues también consideraron que un segundo circuito en la isla de Gran Canaria sería necesario. Esta aparición fue en octubre de 2007.

Parece evidente la disposición de la F1 de recalar en las Islas Canarias y del Gobierno de Canarias de atraer dicha categoría a Tenerife, por mucho que desde el cabildo tinerfeño lo nieguen y desacrediten las palabras acusadoras de las “fuerzas verdes”. El circuito todavía no se ha construido.

Hace ya un tiempo, publiqué una entrada creo que interesante, donde el abuelo Ecclestone ponía precio a la posible incursión de Argentina en el calendario de la F1: 50 millones de dólares ¿Les salen las cuentas? Alrededor de 60 millones de euros cuesta la bromita.

Y diréis los lectores ¿y todo esto a qué viene? Vean la siguiente foto:




La isla de la Palma (una de las cuatro islas pertenecientes a la provincia de Santa Cruz de Tenerife) fue castigada en agosto de 2009 por un terrible incendio, que asoló grandes áreas forestales, causando un muerto y miles de desplazados. Muchos restos de ese incendio quedaron depositados en el monte. En diciembre de ese mismo año se produjeron en la misma zona unas lluvias torrenciales, en las que se contabilizaron 500 litros por metro cuadrado en tan solo 48 horas. Los restos del incendio corrieron monte abajo y destrozaron todo lo que entrontraron a su paso, incluida la carretera de la fotografía, en el municipio de Fuencaliente.

A día de hoy, esa carretera no se ha arreglado por falta de medios.

La red de carreteras de la isla de la Palma es muy limitada debido a su peculiaridad orográfica. Enormes pendientes hacen que la construcción de vías alternativas sea considerada de locos, y por ello, en muchos lugares no existen caminos alternativos. Atravesar esa carretera con un vehículo cualquiera nos llevaría alrededor de dos segundos. Actualmente hay que rodear media isla para llegar desde un lado del boquete al otro, es decir, alrededor de una hora de camino, con el consiguiente perjuicio, gravísimo, para las personas que deben desplazarse diariamente de un lado a otro del boquete.

¡Y me vienen ahora con milongas de circuitos para la F1! ¿Y se quieren gastar no sé cuantos millones de euros en hacer un circuito sin tener arreglada una simple carretera? Señores políticos, dedíquense a trabajar por el bien efectivo, diario y funcional de la comunidad, dejándose de invertir medios humanos y materiales en bobadas como un circuito nuevo. Lo primero es la necesidad y lo segundo, el ocio, y una pista de carreras es para eso precisamente.

¿Y lo peor? Como en el caso de los argentinos, si preguntan a los habitantes de Tenerife sobre la conveniencia o no del circuito para la F1, seguramente ganaría el "sí", pues en épocas de necesidad, las personas necesitamos un "opio del pueblo" cualquiera, que antes era la religión, y ahora, en tiempos en los que la moral religiosa anda en crisis, las carreras de F1 son una buena y feliz alternativa al olvido.


Evidentemente un circuito sería (será, porque lo van a hacer) un reclamo importante en la zona, generando así puestos de trabajo y beneficiando la riqueza del territorio. Pero lo primero es lo primero, y cuando tengamos lo básico atado y bien atado, entonces dedíquense a gastar el dinero de los contribuyentes como buenamente quieran, que para eso les votan.

¿Y mi carretera? Iluso de mi...

"Los políticos son siempre lo mismo.
Prometen construir un puente aunque no haya río"
Nikita Jrushchov 

Habemus Papam: Alonso

9:00 Posted by Martín Caño , , , , 39 comments
Hace mucho, mucho tiempo que no le dedico unas líneas a Fernando Alonso, y es que escribir, bien o mal, del piloto de Oviedo es un ejercicio de los más desgastantes para un blogger, pues los hachazos virtuales vuelan hacia la cabeza de uno con desconsiderada pasión y fanatismo, ya sea de una parte o de la otra, alonsistas y antialonsistas.

Desde que el bueno de Fernando decidió que había otros equipos mejores que Renault en la F1, la suerte de la escudería francesa estaba echada. La avalancha de patrocinadores y seguidores alonsistas seguirían al ídolo allá donde fuese, aunque se dirigiese al mismísimo infierno.

Alonso le echó porquería encima a Ferrari, acusándoles de ser la escudería más tramposa de la F1, y se dejó caer en McLaren, seguido de su cohorte de acérrimos, que opinaban sobre Ferrari exactamente igual que Fernando, compartiendo además las nuevas afirmaciones de Alonso sobre McLaren “un equipo que nada tiene que envidiar a Ferrari”. Pasó lo que pasó y el equipo de Woking pasó a ocupar un lugar maldito en los altares personales de cada uno de los seguidores de Alonso, siendo más vapuleado por muchos de estos seguidores que por el propio piloto asturiano. Entonces, y solo entonces, para la afición alonsista y para el mismo Alonso, la meta de cualquier piloto de F1 sería pilotar en Ferrari, llegando a afirmar muy imprudentemente el de Asturias que su último equipo en la F1 sería la escudería del cavallino rampante.

Pero como no es mi intención rememorar desgastadas historias del pasado, me centraré en el presente. Alonso se presentó en Ferrari y su primera vuelta en un coche de la marca fue para que el patriarca sanguijuela, Montezemolo, lo dejase varado cual ballenato en la puzolana. Mal empezábamos. Siguiente aparición: las bolitas de nieve en la Madona del Campillo. Todo felicidad y buenos sentimientos familiares, donde los enemigos de antaño se reconcilian y se arrojan proyectiles de nieve con una piedra alojada en su interior. Paseos con perritos, pasta para desayunar, almorzar y cenar, algo de esquí y muchas, muchas, demasiadas ruedas de prensa ¡Pinches huevones! ¿Cuándo carajo se van a poner a trabajar?

Pues se pusieron a ello, y saltaron al asfalto de Cheste, y fueron los mejores. Sus rivales los veían de lejos y rápidamente comenzaron a dispararse los vaticinios de aficionados y prensa: Alonso asusta, nadie puede con Alonso, los Ferrari imparables... ya se veían campeones.

Y tuvo que salir la sensatez a escena ante semejante aluvión de pretensiones de realeza, y el primero en salir a escena fue el mismo Alonso, acto que le honra, pidiendo prudencia a sus aficionados y explicando lo evidente para muchos… y desconocido para otros: los tests de Cheste fueron una primera toma de contacto con el monoplaza, para sentirse a gusto con el bólido. Probaron con diferentes cargas de combustible y ni tuvieron puñetera idea de con cuántos kilos salían sus rivales a pista. Rápidamente, el Team Principal de Ferrari, la marioneta de Montezemolo, Domenicalli, saltó a los medios de comunicación pidiendo también calma a los aficionados, explicando que los primeros tests de mejora del vehículo serán en el circuito de Jerez, donde trabajarán ya los diferentes aspectos de configuración del F10.

Pero la moneda está en el aire y los aficionados ya tienen la idea en la cabeza de que Alonso será campeón sí o sí, incluso ya le ven batiendo el record de Schumacher y convirtiéndose de forma indiscutible en el mejor piloto de todos los tiempos habidos y por haber. Si con dos campeonatos ganados, ya lo ponen de tú a tú con Schumacher, con siete no hay lugar a la duda.

A ver, que me estoy calentando. Hay una cosa que me ha molestado… sí, molestado, sobre estos tests en Cheste, y ha sido ver a 50.000 personas en los graderíos de Cheste. En España somos los que estamos a la cola de Europa en casi todo, y económicamente no iba a ser excepción, con unas cifras de paro que alcanzan a cuatro millones de personas. Ver en la mañana de un día de diario a 50.000 individuos que deberían estar trabajando, estudiando o buscando trabajo, me dio pena, rabia, desesperación por comprobar que lo que realmente mueve a la gente no es la necesidad sino la pasión. Tranquilos, que ya seguiremos cuatro primos trabajando y pagando impuestos como cabrones para sufragar el subsidio de desempleo de los aficionados de la F1 españoles. Y pensar que un solo céntimo de mis impuestos habrá servido para que un ocioso esté satisfecho viendo a los monoplazas de F1, mientras los gilipollas de turno estamos en nuestro puesto de trabajo generando dinero para esos subsidios de desempleo… me descorazona la cerrazón y las prioridades de la gente, que prefiere divertirse mientras deberían estar haciendo algo más productivo para sus propias familias.

Y seguimos (perdón por el arranque, sobre todo a los que pidieron vacaciones y a los que tienen turnos de trabajo y estudios que les permitieron asistir al evento). Ahora son las casas de apuestas las que dan por hecho que el próximo campeón del mundo será Fernando Alonso, y con diferencia, pues invertir hoy un solo euro a favor de Alonso, nos dará 2,75€, muy por encima de Hamilton y Schumacher, con los que obtendríamos 5,50€. Pues eso, más leña al fuego. Pero pesimista yo, me pongo a recordar que hace exactamente un año, Fernando Alonso estaba marcando unos tiempos espectaculares con su furgoneta del rombo, realizando después una temporada que rozó el ridículo, pues cosechar semejantes resultados un campeón del mundo, llamado a continuar su gradeza y lejos del ocaso al que pertenecen pilotos como Villeneuve, es bordear la sátira.

Por cierto, apostar 3000€ a Kobayashi nos haría ganar 300.000€. No está mal y, aunque improbable para 2010, la apuesta no es disparatada, de hecho, algún día el japonés será campeón en la F1, y quién sabe si no será el piloto que saque a patadas del Vaticano al Papa Alonso.

Espectáculo, eso es lo que quiero ver en la F1, y no una época como la dorada de Schumacher en la que un tipo se pasea por las pistas ganando todas las carreras que le venían en gana y dejando de vez en cuando saborear las mieles del triunfo a Barrichello. No, eso no es F1. Yo quiero ver a Alonso ganando hoy, y mañana ver al asturiano pegándose en la pista con Hamilton, con mejor o peor suerte. Lo más espectacular que vemos en la F1 actual es a las pitbabes, lo cual dice mucho sobre lo que vemos en la pista. Quiero ver lucha en el asfalto, alternancia, pasión, superioridad hoy de uno y mañana de otro, porque eso alimentará la incertidumbre en las carreras, que recordemos es el alma de este espectáculo, lo impredecible. Lo contrario mata el espectáculo.

Todos tenemos preferencias y no creo que sea cosa mala la simpatía por uno u otro fulano, pero comportarnos como colegialas fanáticas solo nos llevará a volver la espalda a la verdadera esencia del espectáculo y al desgaste del ídolo, moviéndose todas las masas a acariciar a otro adonis emergente llegado el momento, que hará quedarse casi en solitario al defenestrado. Ésos que permanezcan con él, sin duda serán incondicionales totalmente dignos de la mayor consideración y respeto.


"Mientras haya en el mundo creyentes fanáticos,
existirá siempre el deseo de castigar las opiniones contrarias,
aun cuando el juicio diga que es una insensatez,
y la conciencia que está mal hecho"
Walter Bagehot

Los pretéritos manejadores

Scottsdale, Arizona.- Ante tanto infantilón que cree poseer el don de la pericia volantística que otros muchos han adquirido a base de pegarse hostias contra las barreras de neumáticos, han surgido varios elementos en el universo formulaunístico que, cargados de anegados otoños, tratan de demostrar que la acumulación de arrugas es algo que no influirá en su desempeño a corto plazo en los circuitos de la "categoría reina".

Decía John Barrymore que una persona no es vieja hasta que los remordimientos ocupan el lugar de sus sueños, y eso es lo que le ha sucedido a uno de esos añosos choferes, Michael Schumacher, al que los remordimientos han asaltado en la confortable villa del placer y le han obligado a preguntarse cual es el sino de su existencia. Viéndose eternamente aburrido y asaltado por locas ideas de carreras motociclísticas, de las que ha sacado muchos golpes en su cuerpecillo de adolescente curtido, el veterano alemán tuvo el espaldarazo definitivo cuando vio a su amigo Felipe Massa agujerear su casco con un muelle, el del BrawnGP que recorría los senderos húngaros precediéndole. Schumacher tuvo la oportunidad de manos de su mecenas, Montezemolo, de volver a manejar un Ferrari, pero dolencias en el cuello dieron al traste con sus sueños de renovada juventud. Pero la semilla estaba dentro, y Schumacher ya solo tenía una meta, transformar sus remordimientos, y afrontar sus sueños, que no son otros que saciar la enorme necesidad física y mental de conducir un bólido de carreras y el tratar de demostrar a todo ser viviente que es el mejor piloto de F1 de la historia. Algo tan abstracto e indemostrable como eso. Sería como preguntar al alguien qué tipo de caballo le gusta más, el pastor alemán o el Rolls Royce. Si consigue ganar de nuevo, estará cerca de conseguir sus objetivos, si fracasa, será solo fruto de la edad y de un no estar para determinados trotes. Michael no arriesga absolutamente nada.

Los otros dos añejos personajes que pululan por la parrilla actual de la F1, están y provienen de situaciones completamente antagónicas a las del kaiser, y son el producto del tesón y el trabajo cotidiano (teñidos de "mala follá", como dicen en Andalucía), y sobre todo un enorme aporte de testarudez y fe en sí mismos, Pedro de la Rosa y Rubens Barrichello. El filósofo Schopenhauer sugería que muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.

De la Rosa ha sido el filón mal explotado, que viniendo de triunfar en tierras niponas, se encontró con un Eddie jordan que no le dio la oportunidad que se merecía, debiendo venderse después a muy bajo precio a Arrows y después a Jaguar. El resto ya lo sabemos, pues Pedro, para tener un buen volante en la F1, tuvo que renunciar a un asiento oficial y conformarse con ser probador de McLaren, y además, ofrecer fidelidad extrema a los de Woking para que el resto lo hiciese su trabajo diario. El resultado lo estamos viendo ahora, un puesto de piloto titular en Sauber y unos tiempos en Cheste que hacen ilusionar al más frío de los mortales.

Por su parte, Barrichello, se apunta también a ese factor de piloto mayor y testarudo que consigue lo que quiere a base de insistencia. A principios de la pretemporada 2009, el bueno de Rubens estaba casi jubilado y considerando participar en las IndyCar Series, pero hubo un momento en el que manifestó a la prensa que no iría a competir a USA y que seguiría buscando equipo en lo que quedaba de parrilla (seguro que Ross Brawn ya le comentó que no se marchase porque tenía asiento en la ex-Honda). A diferencia de Pedro Martínez de la Rosa, Rubinho siempre ha estado de piloto titular en los equipos en los que ha militado, haciéndose con los puestos por su buen hacer y, también, por su garganta profunda. Jordan, Stewart, Ferrari, Honda, BrawnGP, y ahora Williams, una buena oportunidad para confiar en el abuelo. Si Sir Frank le da un buen monoplaza, esta vez no tendrá excusa Rubens, y no servirá lanzar malhumorados arranques de furia por el favoritismo del patrón de la escudería. No, Rubens, puedes estar tranquilo que Frank Williams no es de esos.

¿Pero pueden realmente ser competitivos estos semi-abuelos en una categoría tan exigente física y mentalmente como la F1? Para comprobar algo más o menos equivalente, y revisando los datos que se pueden obtener en la web de la Patrulla Águila, cuerpo de militares españoles que se dedican a hacer exhibiciones aéreas, podemos ver que el mayor y jefe de todos ellos es un señor nacido en 1967. Es decir, que un individuo con 44 años (3 más que michael Schumacher), ejerce una profesión de muy alto riesgo, en la que necesita una preparación física excepcional para aguantar las mismas “G” que un piloto de F1, en la que la exactitud de las coreografías que llevan a cabo les obliga a tener una capacidad de concentración fuera de lo normal, efectuando mil tirabuzones y picados en barrena que, de producirse un error les hace dar con su avión en tierra y sus huesos quién sabe donde. Si a estos pilotos se les tiene en activo con 44 años ¿por qué no a un piloto de F1, que necesitaría una preparación física similar?

No me cabe la menor duda de que estos ejemplos de la F1, serán competitivos si sus monturas lo permiten y tener 38 o 41 años son boberías secundarias. Cuando hablamos de los efectos de la edad siempre pongo el ejemplo del piloto de la Nascar, Mark Martin, que acaba de cumplir 51 primaveras y el año pasado estuvo luchando en el Chase por llevarse el campeonato 2009, metido en un armazón de retorcidos hierros durante tres horas cada carrera, lamiendo el muro a cada paso por curva.

También pongo el ejemplo de Sergio, mi ex-compañero de marathones, que me sacaba casi 20 años (rondaba los 55) y se marcaba unos meritorios 1:06 en media marathon. Sergio decía que lo que hay que hacer es entrenar como joven, que él solo notaba cierto “agarrotamiento” por la edad.

Y digo yo, si alguien con treinta y muchos, en plenitud física, no es considerado apto para llevar un monoplaza F1 ¿lo es un ”mocoso” con dieciocho años, que no tiene la madurez mental suficiente ni para tratar correctamente a sus padres? Ejemplos recientes de la fragilidad mental de los jóvenes pilotos, a montones: la pérdida del campeonato de 2007 por Hamilton, la casi pérdida del campeonato en 2008 por Hamilton, los fallos clamorosos que impidieron a Vettel luchar por el título en 2009, la que se le vino encima a Alguersuari en su precipitado debut, el bloqueo mental de Yuji Ide en 2006, donde no atinaba a meter la marcha atrás, aquél famoso "On" del limitador de velocidad que activó Hamilton en Brasil 2007...

Estamos hablando de encontrar el delicado equilibrio entre la madurez mental y la buena forma física. La segunda se puede entrenar, pero la primera se adquiere a través de la experiencia, empíricamente, y para tenerla a cortas edades, se necesita ser alguien realmente especial.

"La vida real del hombre es feliz principalmente
porque siempre esta esperando que ha de serlo pronto".
Edgar Allan Poe